El CEO de Apple abre un nuevo episodio en el mundo corporativo respecto a derechos de las minorías sexuales.

El presidente de la compañía más valiosa del mundo salió del clóset. “I’m proud to be gay”, dijo Tim Cook, el CEO de Apple. Al hacerlo se convierte en el primer presidente de una de las 500 mayores empresas del mundo en declarar su homosexualidad.

Cook se “confesó” a través de un texto de 802 palabras que fue publicado en Bloomberg Businessweek. Todas las publicaciones de negocios hicieron eco de él en su primera plana, por una razón: esto no había ocurrido nunca. El mundo de las grandes corporaciones es conservador. Lo más alto de la pirámide está ocupado casi en su totalidad por personas que son de raza blanca, sexo masculino y mayores de 50 años. Casi todos crecieron en lugares donde hace tres décadas la homosexualidad era un delito.

Las acciones de Apple no sufrieron con este anuncio. Los títulos de esta empresa sufrieron una baja de 0.34 por ciento en la mañana y una recuperación de 0.12 por ciento en el mercado posterior al cierre. No hay un solo analista que haya indicado un riesgo por este anuncio. La empresa vale más de 600 mil millones de dólares. La marca sigue siendo la más valiosa del planeta. La manzana mordida tiene un valor mayor a los 100 mil millones de dólares.

¿Qué sigue? La estabilidad en las acciones de Apple contrasta con el oleaje que generaron las 802 palabras de Cook. Se abre un nuevo episodio en el mundo corporativo, relacionado con los derechos de las minorías sexuales. Ése es uno de los objetivos de Cook: “No me considero un activista, pero me doy cuenta de lo mucho que me he beneficiado del sacrificio de otros. Si el saber que el CEO de Apple es gay puede ayudar a alguien a reconciliarse con lo que es (…) entonces vale el sacrificio de mi propia privacidad”.

Al hablar de sacrificio, vale la pena tomar en cuenta la experiencia de John Browne. Él fue CEO de la petrolera BP y debió renunciar a su cargo luego de un escándalo por una relación homosexual. Desde entonces se ha convertido en un activista de los derechos homosexuales en las corporaciones. Ha escrito un libro de memorias en el que cuenta sus vivencias, “podría ser visto como una señal de vulnerabilidad de mi propia corporación (…) Imagínense una negociación con Putin, abiertamente homofóbico y con poder para tomar decisiones que le podrían costar a mi empresa miles de millones (…) Los accionistas quieren que te concentres a crear valor, no a promover causas que te puedan sacar de foco o generar polémica”. Browne fue una de las primeras voces en elogiar la decisión de Cook. Se dijo arrepentido de no haberse atrevido a hacer eso, cuando estaba en la cima de BP.

El anuncio recibió señales de solidaridad y respeto en California y en las regiones más liberales de Estados Unidos. La duda es qué pasará en los 29 estados de Estados Unidos donde el ser homosexual es causal de despido o en los 77 países donde la homosexualidad sigue siendo un delito.

El billonario Peter Thiel, que es fundador de PayPal, inversionista inicial de Facebook y gay, considera que el mensaje de Cook acelerará cambios que ya estaban en el camino, “entre la gente de 30 o 40 años y en los segundos y terceros niveles de las corporaciones hay aceptación de la diversidad sexual (…) Pienso que esto adelantará cosas que iban a pasar”.

Tim Cook será el gay más poderoso del mundo corporativo. ¿Cómo usará esa influencia? ¿Qué impacto tendrá esto en México? Estamos globalizados y vivimos un cambio de época. Se aceptan hipótesis.