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China es un enigma. Lo que ha tomado a todos por sorpresa es el desorden de sus mercados financieros.

En Francia, François Hollande apretó el botón de alarma. “Estamos en emergencia económica”, dijo. La segunda mayor economía de la eurozona no está generando empleos. Desde que Hollande llegó al poder en el 2012, alrededor de 600,000 personas se han sumado a la lista de desempleados. Al principio, este comportamiento se atribuía al estancamiento económico. Ahora que el PIB está registrando alzas mayores a 1%, el comportamiento del empleo no mejora. La tasa de desempleo es mayor a 10%, el doble que en Inglaterra o en Alemania. Hay un problema que parece no curarse con el crecimiento.

El presidente francés utiliza la expresión “emergencia” para trazar un paralelismo con la situación que enfrentó su país, luego de los ataques de ISIS en noviembre. Propone medidas de excepción para generar empleos: subsidios a las empresas pequeñas o medianas que contraten personal y relanzamiento de un esquema de aprendizaje.

Los planes anunciados fueron recibidos con escepticismo. No hay nada innovador en ellas. Además, se nota que hay más política que economía en ellos. El objetivo es apuntalar a Hollande, de cara a las elecciones presidenciales, a mediados del 2017.

Brasil vive algo que podemos llamar emergencia, a condición de colocarla en una categoría diferente a la francesa. El sueño de Lula se convirtió en la pesadilla de Dilma. Hay crisis política, pero la economía desafina con estridencia. Decrecerá por segundo año consecutivo y vive su peor racha desde la Gran Depresión. La deuda pública ya supera 70% del PIB y crece como un tumor. El real vive un proceso de depreciación que hace parecer al peso mexicano un baluarte de la estabilidad. La inflación está casi al triple de la meta oficial y el banco central enfrenta una disyuntiva que parece de república bananera: debe subir las tasas (que están en 14.25%) para atacar la inflación. Si lo hace, asfixiará más a la economía y aumentará la carga financiera del gobierno.

No hay plan de emergencia porque no hay margen de maniobra. Más que un banquero central o un ministro de Hacienda, necesitan un par de hechiceros que sepan hacer magia o milagros.

China es un enigma. Su desaceleración se esperaba desde hace mucho tiempo. Lo que ha tomado a todos por sorpresa es el desorden de sus mercados financieros. La volatilidad del yuan y el desplome de sus bolsas de valores ha reavivado viejos temores. ¿Que tan enfermo esta el dragón? Sus cifras económicas son opacas y poco creíbles. Hay una burbuja inmobiliaria que podría reventar, pero el gobierno guarda silencio. Todo apunta a que presentará un plan de estabilidad y reactivación en el contexto del nuevo año chino, el 8 de febrero. ¿Servirá el remedio? Depende del doctor, pero también de saber si el dragón tiene catarro o tuberculosis.

México esta relativamente bien, los expertos expresan optimismo moderado respecto de nuestro país. ¿Cómo ser una isla de estabilidad en un mar de turbulencias? La situación recuerda mucho al 2009. Parecíamos sanos, pero el malestar nos vino de afuera. Ese año la economía decreció 6.2 por ciento. ¿La historia será diferente esta vez?