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Para quienes necean con la infamia de afirmar que Miguel Ángel Yunes (por quien yo no votaría) es “pederasta”, recomiendo la lectura en Excélsior de ayer de Arsenal, columna de Francisco Garfias, de donde entresaco:

“El inicio de ese viacrucis fue la publicación del libro Los demonios del edén, de Lydia Cacho (…). El nombre completo de la niña es Sofía Garfias Ortega. Es mi sobrina. Hija de mi fallecido hermano Antonio. El martes se puso en contacto con este reportero. Su voz reflejaba confusión, rabia, impotencia, hartazgo (…). No hace falta ser perspicaz para sospechar que, en efecto, hay una motivación electoral detrás del testimonio de Edith (Encalada). No se trata de lavarle la cara a Yunes. Menos tratándose de mi sobrina (…). Se trata de darle tribuna a Sofía (…): No es cierto que Miguel Ángel Yunes abusó de mí. No entiendo por qué las necesidades políticas son superiores o más importantes que los vínculos de afecto. Él fue mi padrastro, me apoyó, pero nunca abusó de mí, nunca.

Y “Sandra Ortega, su madre, comparte el hartazgo de Sofía (…): jamás nos faltó al respeto ni a mí ni a mi hija…”.

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