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¿Tenemos gasolinazo? El precio de la gasolina ha subido 20 centavos en el arranque del 2025. En promedio vale 24 pesos con 23 centavos. Este precio es el máximo histórico, nunca había costado tanto llenar un tanque o mover un coche.

A pesar del precio récord, no se justifica decir gasolinazo para referirse a las alzas de principios de año, porque se trata de un incremento que en promedio no llega al 1%, pero qué tal si consideramos lo que ha pasado en los últimos años. En el sexenio de López Obrador pasó de 18.49 por litro a finales de 2018 hasta alrededor de 24 pesos a fines de septiembre, cuando terminó su mandato.

¿Hubo un gasolinazo en el sexenio anterior? En un país polarizado, depende de a quién le preguntemos. El gasolinazo que todos tenemos como referencia ocurrió a fines de diciembre de 2016, cuando el Gobierno decretó un incremento de 20% para la Premium, 14% para la Magna y 16.5% del Diesel. Ese incremento, en un solo día, fue tan desastroso que generó protestas sociales y le dio argumentos a la oposición para conectar con un electorado lleno de consumidores agraviados. No se puede medir, pero es un hecho que le costó miles de votos al candidato del PRI, José Antonio Meade en la contienda presidencial que ganó López Obrador.

Hablando del sexenio de AMLO, el incremento de la gasolina fue cercano al 30%, un poco menos que la inflación del sexenio, que fue 33%. Si hablamos de precios constantes, la gasolina bajó, pero la gente vive con precios corrientes y en las estaciones de servicio puede comprobar que la gasolina vale más cara que nunca. El aumento no correspondió con la promesa de campaña del entonces candidato López Obrador: en mi gobierno no subirá la gasolina afirmó. Cuando lleguemos al Gobierno, no habrá gasolinazos y bajará el precio de la gasolina.

¿Bajó? Los que tengan buena memoria, recordarán que sí, en el sexenio pasado hubo un momento en el que hubo un descenso importante de los precios. En el segundo trimestre del 2020, en plena Pandemia, el litro de gasolina llegó a valer alrededor de 15 pesos. Las refinerías de Texas tenían exceso de inventarios y debían deshacerse de miles de litros que no tenían espacio para almacenar. Por breves momentos, los consumidores mexicanos vivimos la experiencia de comprar gasolina que valía 20% más barata que el año anterior.

En esos meses, el tipo del cambio del peso frente al dólar llegó a niveles nunca vistos, 24 por dólar. Es provocó que la gasolina en México fuera mucho más barata que en Estados Unidos. Los estadounidenses que vivían en zonas fronterizas cruzaban para llenar sus tanques en México, AMLO le ofrecía a Biden su apoyo solidario y se jactaba de la situación, como si fuera consecuencia de eficiencias logradas en México.

Desde ese momento “mágico” de marzo de 2020, la gasolina en México ha subido más de 60%. Aquí sí tenemos un incremento que es mucho mayor que la inflación en estos cuatro años y medio. Eso no es un gasolinazo, porque nunca se decretó un trancazo de 15 o 20% a aplicarse de un día para otro. Fue un proceso de ajuste con pequeños incrementos que se fueron acumulando en el tiempo.

El incremento de los precios de la gasolina es una de las decisiones que a ningún político le gusta tomar, porque son impopulares y, además, porque pueden provocar el alza de otros productos. López Obrador entendió, como presidente, que la promesa que hizo como candidato debía reformularse. La gasolina no puede bajar en México porque su venta es una de las principales fuentes de ingresos del Gobierno Federal y un componente clave de la recaudación participable a Estados y Municipios.

Del precio de la gasolina, alrededor de 40% corresponde a los impuestos, el IEPS y el IVA. Entre enero y noviembre del año pasado, el IEPS recaudado por venta de gasolinas fue 362,024 millones de pesos, alrededor de 1,100 millones de pesos diarios. A eso habría que sumar otros 160 millones diarios más que ingresan por el IVA de la venta de gasolinas. Para Pemex, la venta de gasolinas le significó, en 2024, ingresos mensuales de 56 mil millones de pesos. Desde hace algunos años, es más importante ese ingreso que el que obtiene por la exportación de petróleo, aunque la venta de crudo tenga un mucho mayor margen de utilidad.

Los impuestos a la gasolina en México son mucho más altos que en Estados Unidos. Esa es una de las razones por las que el precio es mucho más alto que en Estados Unidos. Allá la gasolina es 46% por ciento más barata que en México. En Texas y otros estados productores como Oklahoma los taxes son de 8%. Los más altos impuestos se pagan en California y son cercanos a 25%.

¿Qué pasará en el sexenio de Sheinbaum con la gasolina? No habrá gasolinazos, porque la lección del 2016 quedó escrita en la pared: los ingresos no compensan el costo político y social. No habrá “gasolinazos”, pero seguirán los incrementos “gota a gota”. Seguiremos teniendo una de las gasolinas más caras del mundo. La más cara entre los países productores de petróleo. El gobierno no renunciará a esa fuente de ingresos… ni Pemex producirá gasolinas mucho más baratas, ¿o sí?