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Murió Pete Hamill, un prolífico escritor y periodista neoyorquino, quien vivió en México un tiempo, dirigió The News, del que salió por su cobertura del movimiento estudiantil de 1987, y del que he leído solo un libro: Why Sinatra Matters? (¿Por qué importa Sinatra?).

Es un libro extraordinario del que recuerdo dos lecciones. La primera, sobre el doloroso proceso de asimilación al melting pot estadunidense para los migrantes de primera y de segunda generación. Los migrantes de la minoría italoamericana aprendieron que lo eran por la vía dura. No se sabían ni se sentían italianos al llegar a Ellis Island.

Se sabían y se sentían sicilianos o calabreses, o napolitanos, hijos de sus ciudades, de sus pueblos, de sus regiones, no de su nación recién nacida.

Los hizo reconocerse italianos el mal trato parejo que les daba su nueva patria adoptiva. Los discriminaban, los explotaban, los reprimían y los mataban como italianos, no como calabreses o como sicilianos, sino como greasy italians (italianos grasosos) equivalente al emparejador mexicans greasers, fueran michoacanos o poblanos.

Nadie como Sinatra, entre los italoamericanos, venció los muros de la discriminación del main stream blanco y protestante americano, para volverse no solo parte de él, sino uno de sus símbolos nacionales. Hamill resume esto en una frase: “He was Italian, right? Wrong. He was American”.

La segunda lección deriva de una de las mejores escenas del libro: la recreación de una charla de músicos y escritores medio ebrios en su bar neoyorquino favorito.

Discuten quién es mejor escritor, Scott Fitzgerald o Ernest Hemingway. Uno dice que Hemingway nunca hubiera podido escribir El gran Gatsby. Otro dice que Hemingway escribió varios grandes libros y Fitzgerald solo El gran Gatsby. Le preguntan a Hamill y Hamill zanja la discusión citando a Dizzie Gillespie: “Profesional es el que puede hacerlo dos veces”.

“Es un voto por Hemingway”, dice uno de los debatidores. Lo es, pero lo que están oyendo en el bar, mientras discuten, con Sinatra presente, es un disco de Sinatra cantando por enésima vez You make me feel so young.

Es el voto de Hamill por el arte y el profesionalismo de Sinatra.