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El nuevo gobierno enfrenta una tarea homérica: 35 por ciento espera que acabe con la corrupción, y seis de cada 10 considera que resolverá los problemas del país ¡en su primer año!

Una tarea homérica, porque el partido ganador de las elecciones iniciará su gestión como protagonista de uno de los más grandes capítulos de corrupción de nuestra vida pública: una sanción de la autoridad electoral por crear una trama de financiamiento ilegal, mediante un fideicomiso.

Tarea homérica, porque el presidente electo, en el punto 18 de los 50 con que gobernará, advierte que “Se cancelan los fideicomisos y cualquier instrumento para ocultar fondos”. Sin haber empezado a gobernar, su partido ya violó el punto 18.

Según reveló ayer en MVS el encuestador Roy Campos, “siguiendo con los sentimientos que generó el triunfo del ganador de las elecciones, hay una concurrencia de la proporción 6 de cada 10 que tiene sentimientos positivos”, y cree que Él resolverá los problemas del país.

O sea, que la base de apoyo popular, con la cual arranca su mandato, es justo seis de cada 10 mexicanos.

Mientras que un sondeo de Reforma, también ayer, mostró que 35 por ciento considera que a lo primero que debe enfocarse es la acabar con la corrupción; 31 a mejorar salarios y crear empleos; 19 a reducir la violencia y 11 por ciento a mejorar acceso y servicios como educación y salud.

Resumen: más de la mitad de México quiere que el ganador de las elecciones resuelva, en primer lugar, la corrupción que tanto criticó en campaña como principal mal de nuestra sociedad. Sin embargo, su partido se encuentra en la picota por un caso de corrupción.

Quién mejor lo ha explicado es el consejero del INE Ciro Murayama, alguien que entiende de palabras: es un conspicuo articulista en la revista Nexos y el diario El País:

“Morena creó un fideicomiso para recibir y entregar dinero a damnificados por los sismos de septiembre pasado. Los responsables fueron todos dirigentes de Morena. El domicilio registrado fue la sede nacional del partido. Reunió 78,8 millones, de los cuales 44,4 millones fueron en efectivo”.

Aquí está prohibido que los partidos reciban cash. Toda aportación debe provenir de personas identificadas y a través de transferencias bancarias. Hasta el 31 de mayo, 70 sujetos sacaron 64,5 millones en cheques de caja y ¡oh noticia! ninguno era damnificado. Todos eran militantes de Morena.

Pero la sangre no llegará al río: según el INE, Morena no usó esos millones en la campaña. Aunque, eso sí, eh: esta fue la ultima vez que en México se pudo hacer “fideicomisos y cualquier instrumento para ocultar fondos”.

Y el suertudo fue el partido…

Del presidente electo.