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Ahora resulta que es una sucia maniobra del PRI y el Verde para cobrarse una venganza. Ahora resulta que engañar al Senado para obtener un beneficio personal es peccata minuta frente a la malignidad de los acusadores.

El fiscal de delitos electorales, Santiago Nieto, con la complicidad del PRD, incurrió en una conducta tramposa: ocultó información que, muy probablemente, le habría impedido ocupar el cargo que hoy ejerce. Infringió maliciosamente el código ético del juego.

Hasta unos días antes de ser elegido fiscal por el Senado, el académico de la UNAM Santiago Nieto trabajaba con y para la fracción del PRD en el propio Senado. Era asesor, cobraba 60 mil pesos mensuales, como documentó EL UNIVERSAL el viernes y reconoció ese mismo día el líder de los senadores perredistas, Miguel Barbosa. Se dirá que no hay ilegalidad, pero al señor Nieto le pareció nimio, innecesario, incluir ese dato en el currículum que entregó al Senado para contender. Y el PRD “supuso” que todo mundo lo sabía, por lo que tampoco alertó sobre los servicios de su asesor y candidato a fiscal. PRD: cómplice y encubridor.

El asunto se vuelve escandaloso con la respuesta de Nieto a la publicación de EL UNIVERSAL. Tras explicar que tenía varias chambas de asesor, escribió esta perla del cinismo: “Describir todos y cada uno de los contratos de prestación de servicios suscritos como profesional no es el objeto central de una síntesis curricular, que pretende informar sobre el conocimiento y experiencia en una materia”.

¡Era irrelevante informar que trabajaba con y para unos senadores que iban a votar y votaron por él! ¡Era irrelevante no decírselo a los demás partidos! ¡Qué pedazo de cinismo es ese! Pero allá el señor Nieto y su universo ético. Lo significativo es que estamos ante la que quizá sea la mayor trampa en la elección de un titular de un órgano presuntamente autónomo y neutral. Si le queda un gramo de sinceridad y franqueza, el fiscal Nieto tendría que ofrecer una disculpa y renunciar. ¿O piensa que con una campaña de medios su credibilidad quedará intacta? ¿Creerá que un fiscal así de tramposo es la figura idónea para los comicios presidenciales de 2018?

Que desaparezca el Partido Verde, que se pudra el PRI y que Arturo Escobar vaya a la cárcel. Al diablo con ellos. Aquí estamos hablando de un gran tramposo que, encubierto por un partido político, ocultó información para ganar.

Señor fiscal: por supuesto que hay un conflicto de interés; usted es un tramposo y un tramposo no puede encabezar una fiscalía; y menos una electoral en el país del inagotable encono y conflicto electoral.

Resarza su mala conducta. Váyase, Santiago. No tiene derecho a contaminar así la vida pública.

MENOS DE 140. Veces que uso el término tramposo en este texto: 7, incluido el título.

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