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Con Trump otra vez en la Casa Blanca, el 2do Piso de la 4T empieza a saber que la ideología no se come y retomó la reforma energética de Peña: el gobierno de Sheinbaum permitirá a los empresarios privados volver a generar electricidad.

El INEGI informó que, durante el gobierno de López Obrador, la economía mexicana creció 0.8%. Para saber si es un numero bueno o malo, recordemos que el gobierno de Peña creció 2.5%. Y que López Obrador prometió en campaña crecer 6%.

¿Cómo pudo, sin embargo, López Obrador regalar  dinero a los votantes a través de programas sociales repartidos sin supervisión de ningún órgano del Estado mexicano ni de la sociedad civil? ¿Cómo pudo hacerlo si, en cambio, frenó la inversión privada?

Pudo porque usó el dinero que produjo el crecimiento económico de 2.5% del gobierno de Peña Nieto, y los ahorros que tenía el Estado mexicano, gracias a leyes y reglamentos conseguidos por la colaboración del gobierno, empresarios y organismos autónomos.

En los primeros tres años de mandato, los programas sociales fueron pagados con los ahorros que encontró el presidente en las arcas del Estado mexicano al asumir la presidencia, y en las cuales había muchísimos “guardaditos”, como les llamó él.

Echó mano a los 350 mil millones del Fondo de Estabilización Presupuestal, a los 68 mil 400 millones de 109 fideicomisos, a los 15 mil millones del fideicomiso de la Corte, a los 11 mil millones de pesos del programa de mantenimiento de las carreteras…

Tan temprano como agosto de 2020, el entonces secretario de Economía, Arturo Herrera, advirtió a los legisladores de Morena que “este año se terminarán los guardaditos y se presentará un escenario complicado”.

Después que Herrera dijo eso, el presidente lo despidió del cargo. Pero tuvo tiempo para agregar que “el país cuenta todavía con el Fondo de Estabilización Presupuestal y unos guardaditos que hay por todos lados, fundamentalmente en fideicomisos”.

Los guardaditos se fueron en comprar votos. Después que se acabaron los guardaditos, López Obrador tuvo que pedir prestados 17 billones de pesos, que son el 53% del PIB de México y que deberá pagar el gobierno de Sheinbaum.

Pero el gobierno de Sheinbaum tiene poco cash, así que hizo reformas a la reforma de López Obrador para que el sector privado participe en la generación de electricidad, de manera directa o en participación mixta con el gobierno, como era con Peña Nieto.

La quiebra provocada por López Obrador hizo que México dependa hoy casi sólo de los 300 mil millones de dólares del T-MEC, además de tomar los 40 mil millones de pesos de las Afores y los 2.4 billones del Infonavit. No tiene más margen.

Los dejó sin cash.