Con 112 asesinatos, México tuvo ayer el día más violento de 2022 y el sexto con más homicidios en lo que va del actual gobierno. Sin embargo, la prioridad del presidente es conseguir que la dictadura cubana sea admitida en la Cumbre de las Américas.

Lo que quita el sueño al mandatario es convencer a Estados Unidos para que permita a Cuba estar en la reunión (de viernes al martes próximos en Los Ángeles); y no que, desde que asumió el gobierno hasta hoy, el país registró cerca de 115 mil homicidios dolosos.

Cuba es su obsesión: ayer en la mañana reveló que pidió “muy directamente” por teléfono al presidente estadounidense, Joe Biden. Pero Cuba, no participará en la Cumbre. Tampoco Nicaragua ni Venezuela: ninguna tiranía aliada del gobierno mexicano.

Está en las manos cubanas, no sólo por simpatías ideológicas con el comunismo cubano: también por favores como la detención de Carlos Ahumada en La Habana, donde confesó que había grabado a René Bejarano para afectarlo cuando era jefe de gobierno del DF.

El año pasado, hasta le obsequió al gobernante designado de Cuba, la celebración mexicana por el 16 de septiembre: Díaz-Canel tuvo el honor de ser el orador principal en la Fiesta Patria, a pesar de haber reprimido brutalmente protestas populares el 11 de julio.

Cuba asistió a otras cumbre de las Américas. Ahora no fue invitada por el anfitrión, Estados Unidos, como condena a los juicios sumarios de la dictadura a decenas de manifestantes del 11 de julio, con penas que suman más de mil años de cárcel.

Así que el apoyo del presidente mexicano a la participación de Cuba es una anuencia tácita a estos juicios sumarios, durante los cuales fueron enviados a prisión menores de edad, con penas que van desde los seis hasta los 30 años de cárcel.

Pero, aunque la dictadura cubana es la niña de los ojos del presidente mexicano (lo ha expresado públicamente muchísimas veces, de diferentes maneras), es además política de Estado el apoyo del gobierno mexicano a regímenes reaccionarios y autoritarios.

La CDMX, por ejemplo, es centro de reunión de Evo Morales, quien con baños de sangre cambió en 2006 la Constitución de Bolivia para reelegirse de por vida; o de Rodrigo Granda, un líder de las FARC con Ficha Roja de la Interpol por un asesinato político.

Segalmex y un prestanombres de Nicolás Maduro ejecutaron un entramado ilegal, que movió millones de dólares, para violar el embargo petrolero de Estados Unidos a Venezuela, según una investigación que tiene al prestanombres en la cárcel.

Sí. La idea de la 4T es que a México le va mejor mientras más cerca esté de Cuba y sus satélites. Y lejos de Washington.