Minuto a Minuto

Entretenimiento Muere en Argentina integrante del espectáculo infantil ‘Bely y Beto’
De acuerdo con la información difundida, Samuel Garza acompañaba al equipo de Bely y Beto durante la etapa de la gira por Argentina cuando ocurrió el fallecimiento
Internacional Delcy Rodríguez asegura que trabaja en “plan maestro” para la reconstrucción de Venezuela
Rodríguez aseguró que su administración ya trabaja en un plan para La Guaira que permita su recuperación en infraestructura y vivienda
Nacional Decomisan más de ocho millones de cigarrillos falsos en Colima
La ANAM detalló que el decomiso de cigarrillos es el resultado de las medidas de control implementadas de manera coordinada entre las instituciones
Nacional UNAM suspende temporalmente inscripciones y entrega de documentos para licenciatura
La UNAM señaló que la revisión del Concurso de Ingreso 2026 continuará hasta concluir las acciones para garantizar la certeza del proceso
Nacional Despiden a Valentín Lavín Romero, alcalde de Temoac, en medio de un gran dispositivo de seguridad
El homenaje a Lavín Romero no pudo realizarse en la presidencia municipal porque la Fiscalía de Morelos mantiene el inmueble bajo resguardo

La explicación técnica del 7-0 que le propinó la selección de Chile a la mexicana la escuché de Manuel Lapuente, la misma noche de la derrota: el técnico Osorio salió con una media cancha débil y con un cuadro que no había jugado junto nunca en las últimas semanas.

Osorio midió mal la fortaleza de la defensa y la media cancha chilena y salió con tres delanteros en lugar de con cuatro medios. Y cuando fue evidente que el esquema no funcionaba, en lugar de corregir lo repitió metiendo otros dos delanteros en vez de dos medios de contención.

Osorio pecó de soberbia, desestimó las fortalezas chilenas dos veces: con su alineación del primer tiempo y con su alineación del segundo.

La explicación histórica de lo que pasó la ha tenido siempre en la boca el poeta Luis Miguel Aguilar, futbolatti si alguno, y responsable de mi adicción dichosa y villamelona, siempre esperanzada, a la Selección Mexicana.

Nada teme tanto Luis Miguel Aguilar en un entrenador como lo que él llama “las ideotas” creativas: el ánimo de experimentar estrambóticamente, con alineaciones sorprendentes, jugadores fuera de su posición habitual y estrategias inesperadas.

Resultado frecuente: en vez de hacer jugar bien al equipo que tiene, el entrenador inventa sobre la marcha un equipo que no tiene y todos acaban sin saber a qué juegan.

Ahora, a mí lo que me parece increíble es que luego de un fracaso como el 7-0 contra Chile, el entrenador no venga al público con su renuncia en la mano. Y que nadie se la pida ipso facto como un mínimo paliativo al humor social que deja su fracaso.

Acaso una de las razones de que vivamos en el país del “mal humor social”, es que aquí nadie  importante renuncia por el hecho de rendir malas cuentas.

Una renuncia a tiempo por malos resultados mejora el ánimo público y hasta la imagen del renunciante, quien queda marcado por su fracaso, pero no por el cinismo de seguir como si nada hubiera pasado. En medio del fracaso, queda el gesto de dar la cara.

Parece haberlo entendido así el hasta ayer presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones:

Renuncia, que algo queda.

[email protected]