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Lo del supuesto falso domicilio que consideró el juez para encarcelar a Rosario Robles es tan pueril que hace casi 20 años algo por el estilo se esgrimió contra el entonces aspirante Andrés Manuel López Obrador para negarle su derecho a contender en la elección por la jefatura de Gobierno del Distrito Federal. La argucia no prosperó, fue candidato ganador y es hoy el Presidente de la República.

En aquel 2000, PRI, PAN, PVEM y el extinto PARM afirmaban que su domicilio real estaba en Tabasco, e impugnaron el fallo del instituto electoral capitalino que le avaló figurar en la boleta electoral, pese a que no pudo comprobar cinco años de residencia (plazo mínimo previsto por la legislación) en Ciudad de México.

Lo cierto, sin embargo, es que abundan casos en que una persona tiene registrados varios domicilios, y López Obrador poseía un departamento en Copilco, en un conjunto levantado por el Fovissste, que adquirió haciendo valer su desempeño en el servicio público, cuando dirigió el centro indigenista de su estado natal.

(Lo que es la vida: para facilitar la adquisición de aquella propiedad, AMLO fue apoyado por José Carreño Carlón cuando éste fue director de Comunicación Social de Carlos Salinas de Gortari en la Presidencia de la República. Y en el problema que afrontó para que se reconociera su residencia en la capital, quien destrabó los pretextos fue Liébano Sáenz como poderoso secretario particular del presidente Ernesto Zedillo.)

El Tribunal Electoral del ex DF dio constancia de su residencia en lo que hoy es la alcaldía de Coyoacán, a pesar de algo esencialmente baladí: de mediados de 1995 a mediados de 1996, López Obrador vivió más en Tabasco (promovía los famosos bloqueos a pozos petroleros) y, cuando presentó una denuncia contra el ex gobernador Roberto Madrazo, dio como su dirección la calle Júpiter 101, fraccionamiento Galaxia, en la ciudad de Villahermosa (que le sirvió para su pasaporte).

Con Rosario Robles, el juez desdeñó los recibos de teléfono y luz que avalan su residencia en Coyoacán y dio más crédito al reporte del Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia, porque la señora tramitó una licencia de manejo con una dirección distinta.

El desconocimiento de los recibos de luz o de teléfono es tan absurdo que son éstos, precisamente, los que se solicitan para certificar los datos que aparecen en la credencial que expide del Instituto Nacional Electoral (virtual cédula de identidad de los mexicanos).

Por fortuna, la sevicia contra Robles que muchos quieren endosar al Presidente como vendetta personal fue atemperada por el propio López Obrador ayer, al negar no solo las probables “nuevas acusaciones” de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, sino inclusive, como el juez Delgadillo sugirió, las que conducirían a Enrique Peña Nieto.