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A pesar del reciente ajuste en los mercados y un fuerte incremento en la volatilidad, la mayoría de los especialistas considera que los fundamentos de la economía americana siguen siendo sólidos y que la recuperación se encuentra en su etapa más robusta desde antes de la crisis financiera que comenzó en el 2008.

Sin embargo, también hay especialistas que perciben una situación de creciente vulnerabilidad para la economía más grande del mundo.

Uno de estos especialistas es Stephen Roach, actual catedrático de la Universidad de Yale, que anteriormente fue el economista en jefe a nivel global de Morgan Stanley y Chairman de la misma firma en Asia.

Además de sus publicaciones periódicas para Morgan Stanley, Roach ha publicado artículos en varios diarios como el New York Times. En una reciente entrevista con el canal financiero CNBC, Roach expuso su preocupación por la bajísima tasa de ahorro en la economía de Estados Unidos (EU), la trayectoria creciente del déficit fiscal generada por una caída en los ingresos tributarios —como consecuencia de la reforma fiscal— y un creciente nivel de gasto público.

De acuerdo con Roach, la tasa de ahorro actual representa apenas una tercera parte de la observada durante los últimos 30 años del siglo XX.

Para el catedrático de Yale, el ajuste en los mercados se debe más a que la economía de Estados Unidos presenta un claro deterioro en sus fundamentos y menos a un posible sobrecalentamiento que genere presiones inflacionarias.

La combinación de una bajísima tasa de ahorro y la implementación de una reforma tributaria que genera un fuerte desequilibrio en las finanzas públicas está generando una situación de déficits gemelos (twin deficits) en cuenta corriente y finanzas públicas.

Para Roach, el crecimiento de la economía de  EU se ha dado mediante un masivo y creciente déficit en cuenta corriente y balanza comercial que ha sido financiado con capital externo.

Los recién aprobados estímulos fiscales y el creciente déficit público están destinados a generar un mayor déficit comercial, algo que la administración Trump parece no entender. Sin embargo, la obsesión de Trump con reducir el déficit comercial y atribuir su crecimiento a “malos acuerdos comerciales” revela un enorme desconocimiento de macroeconomía básica.

El déficit comercial no va a bajar mientras EU no aumente su tasa de ahorro.

La aplicación de aranceles para tratar de reducir el déficit será un ejercicio inútil que únicamente generará fricción con los socios comerciales de EU y, posiblemente, provocará represalias comerciales.

Roach tiene razón, el ahorro y la formación de capital son sin duda una variable determinante en el crecimiento de largo plazo. Sin embargo, el crecimiento de este año y el próximo no necesariamente serán afectados por las bajas tasas de ahorro.

No obstante, lejos de buscar estímulos fiscales que desincentivan el ahorro y estimulan el gasto, las autoridades económicas de EU deberían estar aprovechando la coyuntura actual para robustecer los fundamentos económicos y consolidar las finanzas públicas, dejando pólvora seca para poder implementar estímulos de manera contracíclica cuando la economía se desacelere.