En el horizonte están más déficit, más deuda, más presión fiscal y un alza de los precios de la gasolina. Tendremos combustible mucho más caro que en EU.

Los diputados mexicanos han confundido la negociación política con la especulación financiera. En su confusión han apostado que el precio de la mezcla mexicana del petróleo tendrá un precio promedio de 81 dólares por barril para el 2015 y que el tipo de cambio dará 26 mil millones de ingresos más. Eso los coloca en la zona de los extremadamente optimistas, de cara a un año que ofrece muy pocas razones para alimentar ese optimismo. Entre los expertos internacionales, predominan los pesimistas. Los más “negativos” se aventuran a decir que el oro negro estará entre 60 y 70 dólares.

Se acabaron cuatro años de precios altos. Entre el 2010 y el 2014, el barril de petróleo se movió en una franja que va de los 100 a los 120 dólares. La gran duda es ¿dónde estará el nuevo rango de precios? Los factores que ahora presionan a la baja son: la menor demanda mundial, relacionada con la desaceleración en China y la muy probable recesión en Europa. El aumento de la producción en Estados Unidos y la reducción de sus importaciones. Este factor es uno de los más importantes, entre otras cosas porque no es coyuntural, sino parte del futuro que viene.

Estados Unidos ahora sólo importa 25 por ciento del petróleo que consume. Es el menor porcentaje de su historia moderna. La mayor economía del mundo ha vivido una transformación energética. Está el fenómeno del fracking que le ha permitido explotar zonas que antes eran inviables. El uso creciente de energías renovables y la reconversión de procesos para ahorrar energía. Adicionalmente, modificaron su patrón de importación de petróleo. Arabia Saudita dejó de ser su abastecedor principal. Desde el año pasado es Canadá.

La menor dependencia de Estados Unidos del petróleo del Golfo Pérsico ha significado que los precios del oro negro sean menos afectados por los conflictos geopolíticos en cualquiera de las zonas petroleras. A principios de esta década los mercados internacionales bailaban al ritmo de las turbulencias de las zonas que producen petróleo. Ahora, la caída de los precios no se detiene ni siquiera por la existencia de conflictos simultáneos en dos grandes productores: Irak y Rusia.

México deberá adaptarse a la nueva realidad. Quizá los diputados han estado muy ocupados siguiendo el conflicto de Guerrero y no han tenido tiempo de informarse sobre los mercados internacionales del petróleo. De cualquier modo, hicieron su apuesta especulativa. Afortunadamente, hay tiempo para que los senadores le den un baño de agua fría al presupuesto de 81 dólares por barril. Habrá que recordar que la mezcla mexicana cotiza unos dólares por debajo del precio del crudo Brent o del West Texas. No sólo son los menores precios, sino la caída en la producción. Hacienda estima en los criterios generales de política económica que será de 2.4 millones de barriles diarios en 2015. En el 2014, el promedio apenas supera los 2.3 millones diarios, muy abajo del máximo de 3.4 millones registrado en la administración de Fox.

El 2015 será muy complicado para las finanzas públicas, entre otras cosas porque el gobierno seguirá dependiendo de los ingresos petroleros para cubrir un tercio de su presupuesto. La cuestión es ¿cómo compensará los menores ingresos? En el horizonte están más déficit, más deuda, más presión fiscal y un alza de los precios de la gasolina. Tendremos combustible mucho más caro que en Estados Unidos, ¿qué les parece?