Quizás la guerra de Irán, que cuesta ya 186 mil millones de dólares a los contribuyentes, sea el caso más representativo de sus políticas fallidas para “destruir” lo que dijo “había obliterado” en septiembre de 2025
El pueblo estadounidense enfrenta una encrucijada de vital importancia para la supervivencia de su democracia, libertades, historia, valores, justo cuando celebra sus 250 años de existencia.
En noviembre próximo, acudirá a las urnas —bajo nuevas leyes, mapas electorales, reformas orientadas a desalentar el voto, arbitrariamente modificadas por los republicanos— para decidir si entrega la mayoría del Congreso a una zalamera mayoría, incondicional a un presidente incapaz, mentiroso, narcisista, caprichoso, corrupto y vulgar, para que continúe el desmantelamiento de la democracia, que busca consolidar su Proyecto 2025 o busca balancear el poder, dando el control de las dos cámaras del Congreso a los demócratas.
En un ambiente cada vez más tenso, el presidente Trump intensificó sus ataques a la libertad de expresión, pilar de la democracia, apoyado por millonarios, que compran cadenas de televisión y despiden desde Stephen Colbert, Larry Kimmel, Jimmy Fallon, Seth Meyers y John Oliver, hasta el legendario equipo del programa 60 Minutos y su conductor, el veterano Scott Pelley, o insulta cobarde y vulgarmente a mujeres periodistas, como Kristen Welker, de la cadena NBC News, Kaitlan Collins y otras.

Y es que —como dice el refrán—, “prometer no empobrece…”, el actual mandatario prometió todo en campaña hasta el cansancio. Generó falsas expectativas de ilusos votantes republicanos, demócratas e independientes, que se desploman ante la incontenible inflación y aumento de precios de combustibles, alimentos, fertilizantes, cuidado de la salud, transporte, que les obliga a vaciar sus ahorros o contraer deuda de tarjetas de crédito para sufragar gastos. Lo que contrasta con una rampante corrupción del presidente, su familia, millonarios, gabinete y legisladores republicanos, quienes multiplican obscenamente sus fortunas.
Sin licitación alguna, concede contratos para el Salón de Baile, el búnker, su Arco de Trump, destrucción del Jardín de las Rosas con una plancha de concreto, el cambio de la sobria y elegante decoración de la Oficina Oval, escenario de entrevistas y eventos históricos, saturando las paredes con adornos dorados y objetos de mal gusto, pinturas de quienes pensaron de otra forma a la suya, o el Acta de Independencia cuyo contenido ignora y fotos, y ahora con la construcción de un ring de lucha libre que quiere dejar permanentemente en una mansión que no es suya, pero modifica a capricho.
Todos sus proyectos golpean la economía popular; tarifas que aumentará en breve a México y otros países, argumentando “labor forzada”, que disparará más el precio de productos, luego que sus redadas brutales causaron la pérdida masiva de cosechas aquí por falta de mano de obra.
O su multimillonario apoyo a Israel en el genocidio de Gaza, la creación del “Buró de la Paz”, con “cuotas” de membresía de mil millones de dólares en efectivo, que se suman a 10 mil millones de dólares de contribuyentes, sin la autorización del Congreso, para esa organización, claro, con apoyo republicano, igual que mil 400 millones de dólares para su búnker y salón de fiestas, que dijo pagarían millonarios, y la destrucción gradual de la Casa Blanca.
Frustrado por el impacto adverso de sus políticas en la elección de medio término a fin de año, para evitar la inminente derrota de su partido, este domingo, iracundo, Trump intensificó su campaña de ataques a comicios, diciendo que “la elección primaria de California fue sucia, porque tomó 5 días conocer los resultados”, lo que hará también en noviembre, derrotado.
Cuando la periodista Kristen Welker, de la cadena NBC News, le pidió evidencia de sus acusaciones, respondió con vulgares insultos, acusándola de “deshonesta y estúpida, igual que el programa Meet the Press, su cadena NBC, CNN, CBS”, diciendo que el 92% de los medios lo apoya e insistiendo en que dos millones de votos de ventaja que obtuvo en 2024 fueron “un alud”, y se levantó, suspendiendo la entrevista.
“Esta amenaza pronto quedará atrás, no habrá Kristen, no habrá NBC, no Meet the Press… Nada…”, dijo a Welker al levantarse, negando haber prometido nada y asegurando “el país está muy bien” y “no le gustan las guerras largas”, como la que inició en Irán y ahora no puede resolver claramente, con la renuencia de Israel a no continuar la escalada contra Irán, como ocurrió este fin de semana.
Trump justifica el cese al fuego, constantemente violado, diciendo que “los iraníes son fuertes y orgullosos y tendrán que negociar un acuerdo y entregar el uranio enriquecido, como exige Israel, tarde o temprano”.
Pero sabe no ocurrirá, porque para iniciar negociaciones, Irán pide se descongelen 25 mil millones de dólares iraníes en bancos europeos, se retire el bloqueo del estrecho de Ormuz y las fuerzas militares de Estados Unidos de la región, como “prueba de buena voluntad”, aclarando que “el uranio enriquecido no es tema de negociación”.
Su desesperación por el estancamiento del conflicto, que sangra la economía de Estados Unidos, vulnera la seguridad nacional por el peligroso agotamiento de su arsenal estratégico y dispara el costo de la vida en este país, multiplica grandes y frecuentes manifestaciones exigiendo su renuncia; se siente acorralado.
Le agobian numerosas derrotas legales contra la construcción de su salón de fiestas y búnker, la deserción de artistas y cancelación de festivales del 250 aniversario de esta democracia, que quiso capitalizar con fines políticos; demandas contra la función de lucha libre en su cumpleaños en la Casa Blanca con boletos de un millón de dólares, el rechazo a su fondo de compensación a terroristas domésticos que asaltaron el Capitolio el 6 de enero de 2021, la remoción de su nombre del Centro Kennedy para las Artes y otros reveses.
La cereza del pastel fue la oposición global por la “conquista” de Ivanka Trump y Jared Kushner de la isla Sazan y playas vírgenes de Albania en el Mediterráneo, que ya quieren bautizar como Isla Trump.
Tras “descubrirlas” Kushner e Ivanka, “lograron” que Edi Rama, el primer ministro, facilitara la “compra” de la reserva natural para construir un lujoso desarrollo turístico con una inversión de mil 400 millones de dólares, esparciendo descontento y protestas masivas en Albania y el mundo entero contra la voracidad de la familia Trump, que, de ser bloqueado como lo que quisieron hacer en Rumania, desatará la furia de Trump.
Consciente de que su futuro está en juego, el presidente Trump está dispuesto a usar todos los medios a su alcance para continuar en el poder: con el desplazamiento de tropas, agentes de ICE, agencias de inteligencia o acusaciones de “fraude” para intervenir en la elección de noviembre, que la Constitución no le autoriza en circunstancias regulares.
Legisladores republicanos y demócratas ven con preocupación la nominación de Bill Pulte, experto en bienes raíces, sin experiencia en el área de inteligencia y seguridad nacional, ni autorización para acceder a información Top Secret y clasificada, que contrasta con su mejor disposición de facilitar la persecución de adversarios y críticos del presidente, como hizo desde la fundación Fannie Mae.
Quizás la guerra de Irán, que cuesta ya 186 mil millones de dólares a los contribuyentes, sea el caso más representativo de sus políticas fallidas para “destruir” lo que dijo “había obliterado” en septiembre de 2025.
Guerra sin autorización del Congreso ni apoyo de aliados tradicionales, cuyas economías golpeó y frenó proyecciones de crecimiento económico global, sembró caos e incertidumbre en el mundo, redujo el suministro de petróleo, disparando su precio, lo que 7 naciones de la OPEP tratarán de aliviar incrementando su producción en 188 mil barriles más al día, tras una reunión este domingo.
La guerra contra Irán, que cuesta ya 186 mil 800 millones de dólares a los contribuyentes, parece beneficiar solamente a Rusia, a quien Trump, levantando sanciones impuestas por la invasión a Ucrania, permitió el incremento de 300 mil barriles de petróleo que exportaba antes de la guerra, con valor de 9 mil 750 millones de dólares, a 7 millones 100 mil barriles al día, con valor de 19 mil millones de dólares, cruciales para su recuperación económica.
