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Paradojas de nuestra política: En las pasadas elecciones, el Partido Revolucionario Institucional, no ganó ninguna de las 15 gubernaturas que estuvieron en disputa. Sin embargo, obtuvo 76 diputaciones, gracias a la alianza que hiciera con el PAN y el PRD. (Si don Manuel Gómez Morín resucitara, volvería a morir; si don Plutarco Elías Calles resucitara, mandaría que algún fanático asesinara a Alito; si el resucitado fuera el ingeniero Heberto Castillo diría: Estos pendejos piensan que cuando yo inventé la tridilosa me refería a eso).

El punto es que los 76 diputados priistas resultan una apetitosa bisagra para apoyar a Morena en caso de necesitar la mayoría calificada para hacer un cambio constitucional. Así lo dijo el presidente sin quitarle ni una coma: “Si se quisiera tener mayoría calificada, se podría lograr un acuerdo con legisladores del PRI, o de cualquier otro partido”. (La referencia fue directa al PRI, aunque al final quiso atenuar su frase diciendo “cualquier otro partido”).

El PRI dio acuse de recibo. La senadora Claudia Ruiz Massieu declaró: “De ninguna manera estamos contemplando una alianza con Morena (…) La ciudadanía votó para que haya contrapeso en el Congreso que le ponga fin a la pretensión de que haya un país de una sola visión”. (Es posible que al pronunciar lo anterior la senadora haya sufrido un ataque de amnesia política o se mordió la lengua).

El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, a los que algunos llaman Amlito por su cercanía con AMLO, rechazó la coalición PRI-Mor, dijo que el bloque opositor seguirá hasta el 2024. (Cuando saquen chispas para ver quién es el candidato presidencial).

Por su parte, la presidenta de la Cámara de Diputados, Dulce María Sauri, descartó dar la espalda a sus aliados porque “no somos Judas”. Además, manifestó en lenguaje del beisbol que tanto le gusta al tabasqueño, que el Ejecutivo lanzó “una bola ensalivada” al mencionar únicamente al PRI y no a otro partido lo que prueba que tiene al PRI presente, “arraigado en su corazón”.

Pero ya veremos de que lado masca la iguana. Yo opino que los priistas no deberían de decir de esa agua no he de beber porque, para decirlo en lenguaje beisbolero, que tal si cachan a algún priista volándose la barda o saben de alguno que se robó las bases y tienen que negociar la impunidad del ejecutante designado apoyando a Morena, les marcan out.

Termino mi comentario con la letra de dos canciones. Al PRI le dedico “Aventurera” de Agustín Lara: Vende caro tu amor, aventurera. Para AMLO, “Acá entre nos” de Martín Urieta: Acá entre nos, quiero que sepas la verdad, no te he dejado de adorar…

Vejez
A propósito que hoy es el Día Mundial de la Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez, comparto con ustedes un cuento de ancianos.

Una viuda y un viudo que se conocían desde hacía varios años, coinciden como invitados en una boda. Fueron sentados en la misma mesa. Uno frente al otro. Todo el banquete él lo pasó mirando a ella con admiración. Ella se daba cuenta y coqueta se dejaba ver. Cuando comenzó la música, él la saco a bailar. Ella aceptó con agrado. Bailaron un rato y platicaron otro tanto. Él de pronto se animó y le preguntó: ¿Quieres casarte conmigo?. Ella lo pensó (15 segundos) y contestó: ¡Sí, acepto! Luego, cada uno se fue a su casa. Al otro día, él se despertó y recordó su petición pero le surgió la incertidumbre: ¿Ella le había dicho sí o le había contestado no? Para despejar la duda la llamó por teléfono y la interrogó: ¿Cuando te pregunté si querías casarte conmigo me dijiste sí o no? Te contesté sí acepto con todo mi corazón —expresó ella muy contenta— y qué bueno que me llamas, porque no podía recordar quién me lo había pedido.