Minuto a Minuto

Economía y Finanzas ‘Carry trade’ empuja al peso mexicano, que sube 5.6 % frente al dólar entre enero y agosto
El peso fue la quinta divisa que más ganó en agosto entre los principales cruces y la sexta en el acumulado anual
Internacional Trump defiende la creación de incentivos fiscales federales para revitalizar Hollywood
Hollywood sufre desde hace décadas el fenómeno conocido como 'runaway production' o fuga de las grandes producciones y rodajes de cine o televisión
Internacional Policía dispara en Times Square a mujer que apuñaló gravemente a dos personas
La atacante, que aparentemente tenía problemas de salud mental, y las dos víctimas fueron trasladadas a un hospital con graves heridas
Nacional AI condena ataque contra buscadora de desaparecidos y su hija en Culiacán
La hija de Alma Rosa Rojo Medina, fundadora de Voces Unidas por la Vida, también resultó herida en el ataque armado
Internacional El Supremo da luz verde a Trump para que construya un salón de baile en la Casa Blanca
El fallo señala que el Fideicomiso Nacional para la Preservación Histórica podría no tener legitimación para frenar las obras en el sobresuelo de la Casa Blanca

Que ocho grandes contratistas de la 4T (cuatro de ellos dueños de medios) fueran con el presidente a Washington no es indicador de certeza de los empresarios en el gobierno. Ellos son sólo una elite privilegiada. De hecho, los empresarios quiebran en el populismo.

Si alguien lo supo muy bien fue uno de los empresarios mexicanos históricos: Roberto González, el Maseco, quien invirtió en grande con Gruma en los primeros años del chavismo, hasta que el autócrata ordenó en 2010 la “adquisición forzosa” de su empresa.

No importó que el gobierno venezolano fuera signatario de un tratado internacional de protección de inversiones: igual lo expropiaron, y sólo lo indemnizaron gracias a la presión diplomática del entonces presidente de México Felipe Calderón.

Revela el ex mandatario en su libro Decisiones difíciles (Editorial Debate, 2020):

–Adelante, don Roberto, cuénteme cómo está.

–Muy bien, señor presidente, nos van a devolver varias empresas y nos pagaron centavo por centavo las demás al precio que consideramos que es justo. Ahora bien, uno de los primeros mercados en los que yo invertí fuera de México fue precisamente Venezuela. Le tengo mucho cariño al país, creo en su economía, y seguiremos invirtiendo en Venezuela. Vengo a darle las gracias por su gestión.

–Pues como usted diga, don Roberto, a mí me preocupa mucho el futuro de Venezuela, pero usted de negocios sabe más que yo, así que gracias por decírmelo.

El empresario creyó en la economía populista y el político conservador-liberal no. Hoy, el 96 por ciento de los hogares de Venezuela está en situación de miseria, y Venezuela ya superó a Haití como el país más pobre del Hemisferio Occidental.

La “Encuesta Sobre Condiciones de Vida en Venezuela”, de las universidades venezolanas Central y Simón Bolívar (públicas) y Católica Andrés Bello (privada) indica que la economía de Venezuela cayó en 2020 al nivel de los países África.

Y, según los indicadores del Banco Mundial (al que México acaba de pedir un préstamo por mil millones de dólares), Venezuela está peor que Haití, Nigeria, Chad, Congo y Zimbabue: siete de cada 10 familias se encuentran en situación de inseguridad alimentaria.

Un cuadro de miseria que tiene su raíz en el enfrentamiento del gobierno populista con el sector privado, desde la misma toma de posesión de Chávez el 2 de febrero de 1999, y que acabó con el hundimiento de la empresa privada y la planta productiva del país.

Chávez expropió en una década mil 200 empresas, y Maduro ya expropió 526 y cerró 225. Y huyeron Latam Airlines, Lufthansa, Air Canada, Alitalia, Tiara Air; y quebraron la cervecera Polar, Coca-Cola, y no funcionan las textileras Wonder, Zara…

No hay populismo sin expropiaciones.