Minuto a Minuto

Internacional Delcy Rodríguez asegura que trabaja en “plan maestro” para la reconstrucción de Venezuela
Rodríguez aseguró que su administración ya trabaja en un plan para La Guaira que permita su recuperación en infraestructura y vivienda
Nacional Decomisan más de ocho millones de cigarrillos falsos en Colima
La ANAM detalló que el decomiso de cigarrillos es el resultado de las medidas de control implementadas de manera coordinada entre las instituciones
Nacional UNAM suspende temporalmente inscripciones y entrega de documentos para licenciatura
La UNAM señaló que la revisión del Concurso de Ingreso 2026 continuará hasta concluir las acciones para garantizar la certeza del proceso
Nacional Despiden a Valentín Lavín Romero, alcalde de Temoac, en medio de un gran dispositivo de seguridad
El homenaje a Lavín Romero no pudo realizarse en la presidencia municipal porque la Fiscalía de Morelos mantiene el inmueble bajo resguardo
Nacional Caída de precios de agave deja campos abandonados y plagas, dicen tequileros
El presidente del Consejo Regulador del Tequila afirmó que aún no existe un censo sobre la superficie abandonada de agave tequilero

Desde que Haití dejó de ser la azucarera del mundo en 1804, tras la revolución de Louverture y Christophe contra Francia, Cuba tomó su lugar hasta que lo perdió tras la revolución de Fidel Castro en 1959. Hoy, Cuba tiene que comprar azúcar a… Francia.

Esa es la azúcar que consumen los cubanos por la cartilla de racionamiento, debido al bajo rendimiento de sus trabajadores, que no tienen sindicatos libres, ganan 20 dólares al mes y aún así la propaganda oficial les asegura que ellos, el pueblo, están en el poder.

Un poder muy raro, porque la libreta de racionamiento los hace vivir al mes con dos kilos de arroz, medio de chícharos, uno de frijoles, uno de sal, dos de azúcar, un cuarto de aceite, cinco huevos y cinco onzas de café.

Los medios de producción en manos del Estado y la prohibición de la propiedad privada, provocaron que la economía cubana sea simbólica y se sostenga gracias a Venezuela, que ocupa el lugar 127 en el Índice de Competitividad Global.

Y la propia Venezuela obliga a sus ciudadanos con una cantidad limitada de arroz, aceite, carne, lenteja, harina, pese a tener las mayores reservas de crudo del planeta, y obtener 124 mil millones de dólares anuales por venta de petróleo.

Aún así, Cuba puso el martes pasado otro freno a la propiedad privada: obligó a los artistas a pedir permiso oficial para poder vender sus creaciones. De lo contrario, les confiscan sus instrumentos o cancelan los espectáculos.

Aunque hay excepciones, como la del ideólogo del populismo latinoamericano, el cantante Silvio Rodríguez, quien, por permiso especial del gobierno, es propietario del estudio de grabaciones “Ojalá”, desde 1995.

El estudio posee un equipamiento de nivel mundial: consola SSL-Plus con ecualizadores Rupert Neve y un piano Steinway & Sons, la marca favorita de Lang Lang y McCartney, fabricado con exclusivas láminas de un abeto endémico de Alaska, y cuesta más de 120 mil euros.

Es que, en eso, no hay vuelta de hoja: en los sistemas populistas, unos ciudadanos son más iguales que otros, en el afán de sus gobernantes de abogar por una igualdad social que es mentira y acaba creando una pequeñísima elite de privilegiados, en una sociedad sin clase media.

Las hambrunas mataron un millón de personas en la URSS en 1921-22 y siete millones en 1932-33. En Corea del Norte, el propio gobierno admite la muerte de un cuarto de millón por hambre. Y en Nicaragua, el gobierno ordenó a la gente criar iguanas ante la escasez de alimentos.

Sin embargo, el gobernante de Nicaragua, Daniel Ortega, se aseguró la reelección indefinida tras llegar al poder en elecciones democráticas y designó a su esposa como vicepresidenta vitalicia.

Eso es populismo.