Minuto a Minuto

Nacional “No existe un anuncio de expulsión”: precisa Citlalli Hernández sobre el caso de Rocha Moya
“En ningún momento anuncié ni afirmé que exista un proceso para expulsar a nadie de Morena”, señaló
Nacional Después de 15 años de masacre en casino de Monterrey solo hay una condena
Se abrieron procesos de investigación contra 25 personas por el ataque y posterior incendio a 15 años de la tragedia
Nacional Vicente Fox respalda a Ernesto Ruffo Appel
Fox denunció la "tortura psicológica" que, a su juicio, ha sufrido Ruffo en el Centro Federal de Readaptación Social 'El Altiplano'
Internacional Tres heridos y más de 90 vuelos cancelados por el paso del tifón ‘Saudel’ en Japón
Al menos tres personas resultaron heridas y más de 90 vuelos fueron cancelados tras el paso del tifón Saudel por las islas del sur de Japón
Internacional Beyoncé dona un millón de dólares para ayudar a Colombia tras el terremoto
Beyoncé donará un millón de dólares a organizaciones que ayudan a damnificados por el terremoto de 7.4 en Colombia

Hay muy poco que festejar con el hecho de que Petróleos Mexicanos juegue el papel de una financiera de alto riesgo con disfraz de empresa petrolera.

Las operaciones más destacadas de Pemex son en las mesas de dinero y no en las plataformas del Golfo de México, porque hoy no extrae barriles adicionales, sino que hace colocaciones de deuda para patear el bote de los vencimientos de corto plazo.

De esta empresa han abusado los gobiernos de todos los colores y todos los tiempos y hoy se mantiene en pie solo porque el Estado mexicano es el aval.

La reciente colocación de bonos de Petróleos Mexicanos en el mercado local por 31,500 millones de pesos se celebró en Palacio Nacional como un triunfal regreso, pero ese optimismo oficial esconde la realidad de que esos recursos no se destinarán a la perforación de nuevos pozos, o para modernizar la obsoleta infraestructura, sino para refinanciar los pasivos financieros que vencen este año.

Por supuesto que los inversionistas aceptan gustosos estas nuevas emisiones de deuda de una empresa con un futuro tan cuestionable, porque en esos papeles está el total respaldo del gobierno federal a una colocación que ofrece tasas de interés muy atractivas y que están cobijadas bajo el Riesgo País de la deuda soberana mexicana.

Esta operación no es un éxito financiero, es un acto de canibalismo fiscal. Pemex coloca deuda a tasas superiores a las de los bonos del Gobierno Federal, y si la empresa colapsa, ahí están los contribuyentes mexicanos para pagar las facturas.

Lo que no hay que perder de vista es que este relajamiento en torno al futuro financiero de Pemex es la angustia de las finanzas públicas. Este esquema de rescate permanente, a cualquier costo, implicó que tan solo durante el 2025 los apoyos directos del gobierno superaran los ingresos netos de la petrolera, lo que generó una pérdida fiscal estimada en 170,000 millones de pesos.

Y esto ocurre en una economía que arrastra problemas serios por el manejo fiscal irresponsable de la administración anterior, que dejó un déficit presupuestal por arriba de los niveles prudentes, que no se ha sido corregido.

López Obrador heredó una camisa de fuerza ideológica para mantener a flote a la petrolera con recursos públicos, lo que implica un riesgo real para la calificación soberana.

A partir del 2027 las firmas calificadoras pueden reaccionar y generar en minutos un escenario de turbulencia en los mercados si durante el próximo año y en adelante queda claro que la consolidación fiscal se sigue posponiendo, al tiempo que se mantiene la inyección indiscriminada de recursos públicos a una empresa con pérdidas operativas constantes.

Lo que hoy sí tiene Pemex es una deuda financiera de casi 100,000 millones de dólares y pasivos con proveedores de más de 23,000 millones de dólares; y lo que no tiene es un plan que garantice su viabilidad operativa.

Ya es muy tarde, pero el primer paso sería romper los tabúes ideológicos, lo que suena imposible.

Pemex necesita achicarse, concentrarse en la extracción, abrirse al capital privado y privatizar áreas no estratégicas.

Lo dicho: con este régimen es más probable una crisis financiera nacional que una solución integral.