Para qué la Guardia Nacional


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Carlos MarínEl asalto a la razón

Con gobernadores, hoy comienzan los foros en que funcionarios, asociaciones civiles y especialistas expondrán puntos de vista sobre la creación de la Guardia Nacional, y el miércoles 16 empezará el periodo extraordinario del Congreso federal para atender las reformas y adiciones a la Constitución y las leyes, así como acordar el proceso de selección del fiscal general de la República. Las sesiones concluirán cuando ambos asuntos hayan sido resueltos.

Con gobernadores, hoy comienzan los foros en que funcionarios, asociaciones civiles y especialistas expondrán puntos de vista sobre la creación de la Guardia Nacional, y el miércoles 16 empezará el periodo extraordinario del Congreso federal para atender las reformas y adiciones a la Constitución y las leyes, así como acordar el proceso de selección del fiscal general de la República. Las sesiones concluirán cuando ambos asuntos hayan sido resueltos.

Como sucedió con la finada iniciativa de Ley de Seguridad Interior propuesta por Enrique Peña Nieto, se han desatado las discrepancias y hasta los enconos, ahora contra el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

El centro de la discusión es la preeminencia que tendrán los militares en las tareas de seguridad pública: la temida militarización.

Mucho hay, sin embargo, de ignorancia en el manejo del término, pues si bien la Guardia Nacional propuesta será la conjunción de los actuales policías federales, militares y navales (además de 50 mil probables aspirantes a quienes se les ha ofrecido incorporarse), el accionar de la corporación quedará inscrito en el fuero común. Es decir, sus protocolos, actuaciones y haberes, así como sus eventuales faltas administrativas o penales, estarán bajo la férula civil.

Lo cierto es que este tipo de cuerpos de seguridad en otros países son instancias intermedias, utilizadas fuera del campo de la seguridad pública, y están inscritas de manera especial en el de la seguridad interior.

Se centra la discusión (y se antoja forzada) en que los militares no deben actuar en el terreno de la seguridad pública, pero en México así se perfila y el error es pretender que todo quepa ahí, cuando lo que debería debatirse es lo que la Guardia Nacional hará en materia de seguridad interior.

Una corporación como la planteada toma mucho más de seis años en consolidarse, pero el experimento es correcto. También es interesante la mixtura: la Guardia Nacional mexicana será única en el mundo, pues diversos estudios sobre las gendarmerías y guardias civiles (o las llamadas nacionales) apuntan a la conveniencia de aglutinar efectivos militares con civiles.

Milicia civil, pues, de la que conviene dejar claro lo que va a hacer y cómo lo hará, pero sobre todo acotándola con controles legislativos y judiciales.

Al resquemor, no sobra decirlo, contribuye la soberbia con que los lopezobradoristas y el propio Presidente vienen manejado el tema, hasta con precoz reclutamiento para lo que no ha nacido.

Y aunque Morena tiene más diputados y senadores que la oposición, no cuenta con mayoría calificada para una reforma constitucional.

Sin embargo, para ganar los votos suficientes de sus adversarios, ojalá no solo dialogue con respeto y logre convencerlos, sino aplique para sí mismo la fórmula sereno, moreno, y le baje a su prepotente anticipación de vísperas…

  1. El carnal Bátiz, fiscal ideal

    Desde que la oposición en el sexenio anterior bloqueó al constitucionalista Raúl Cervantes Andrade, exprocurador general de la República, para que fuera fiscal general, primero, y ministro de la Suprema Corte de Justicia después, con el pretexto de que había sido diputado y senador plurinominal del PRI, he insistido en que entraña una perversa tontería pretender que un aspirante a cargos relevantes en el servicio público carezca de filias y fobias políticas e ideológicas.

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