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Las elecciones en Estados Unidos reflejan enojo, incluso furia, en amplios sectores del electorado. En este espacio me he referido al enojo como una de las razones que explican el discurso de Trump. El mismo sentimiento sustenta al “socialista” Bernie Sanders, quien, sin romper con la corrección política, también se ha posicionado contra el establishment. Si Trump y Sanders han tenido éxito es porque hay un electorado que se identifica con el malestar que ellos expresan. Pero, ¿por qué la gente está tan enojada?

En un primer plano están las dislocaciones producidas por una globalización que ha dejado a muchos sin oportunidades y ha agudizado las desigualdades. Esta fase del capitalismo ha beneficiado a los consumidores al reducir los precios de los bienes. Pero, como dice Dani Rodrik, la internacionalización de los mercados ha separado a los grupos cosmopolitas, con capacidades para aprovecharla, del resto de la sociedad. El éxito de los políticos populistas es que ofrecen, al menos discursivamente, soluciones a los excluidos, mientras los más moderados tienen una narrativa en la cual los males que produce la globalización no tienen remedio en el corto plazo (Project Syndicate, 2016).

Luego está la crisis económica de 2008 y una recuperación lenta y desigual. El ingreso medio real de las familias estadunidenses en 2014 era apenas similar al que tenían en 1996. Situaciones complejas, pero que parecían manejables, como la reubicación de la producción y los flujos migratorios, se tornaron en amenazas para el estilo de vida de una parte importante de la población. Las encuestas muestran que los más enojados son los blancos de bajos recursos y nivel educativo. Lo que se conoce como la “furia blanca” está asociada al sentimiento de que su país ya no es el más poderoso del mundo, de que el sueño americano está muerto y de que cada vez hay más desigualdad (NBC, 2016).

Por último están las nuevas tecnologías, que hacen las desigualdades más evidentes y ofensivas, al tiempo que elevan las expectativas sociales. Las redes son un medio horizontal en el que las emociones predominan. Según la encuesta de NBC, quienes comparten su enojo en las redes terminan aún más enojados. En las redes se reproduce el círculo “vicioso” del malestar. Después de todo “el enojo es la emoción más viral en la red” (Popkin, 2013).