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La Real Academia Española (RAE) es la institución que se encarga de regular el idioma español y actualizar su Diccionario. Los que somos seducidos por la lengua y sus novedades, cada año esperamos las palabras que, provenientes de diversos ámbitos —ciencia, gastronomía, tecnología, medioambiente, deporte o música— serán incluidas en el repertorio de la RAE. En el Diccionario colaboran 23 academias de la lengua española que se encuentran en todo el mundo. Con el correr del tiempo, las nuevas tecnologías y la globalización, el español evoluciona y hace suyos nuevos léxicos. Este año se añadieron vocablos como espóiler, dana, sérum, teletrabajo, woke, gordofobia, barista y frapé, entre otros 609. Hay palabras que se agregaron en cursivas: groupie, fitness, full contact. También se incorporaron expresiones como voto de castigo, unidad móvil y zona de confort. Las academias americanas incluyeron, parrillar (la chilena) y azotehuela (la mexicana). Además de las palabras añadidas se enmendaron o ratificaron mil 304.

Nuestra lengua es orgánica. Hace cientos de años el español se alimentó de voces que viajaron en los ollares de los caballos, en los aromas a incienso de las tiendas de campaña del desierto, en las alfombras multicolores de sedas exóticas: de las 94 mil palabras que existen en nuestro diccionario casi mil provienen de raíces árabes y tres mil de palabras derivadas de él.

Los arabismos son un contribuyente la mar de importante en el léxico castellano, sobre todo el árabe andalusí, hablado por los habitantes de al-Ándalus. En el año 711 los árabes entraron a la península ibérica por el sur, la ahora Andalucía, y ostentaron el poder hasta el año 1492 cuando los Reyes Católicos tomaron Granada en la nombrada Reconquista. La mayor cantidad de arabismos se adoptaron entre el siglo VIII y el XI, predominando los sustantivos y, en menor medida, los adjetivos.

¿Sabía, querido lector, que una arroba significa una cuarta parte? ¿Que las deliciosas aceitunas, acelgas, albóndigas y albaricoques están nombradas en árabe? Un abad proviene de “padre”. Los achaques a veces se sienten menos con alambiques de alcohol. Las editoriales Almadía y Alfaguara tomaron sus nombres del árabe. El álgebra pudo haberle dado enfados en la secundaria. Los albures son utilizados sin medida en tierras mexicanas y causan tremenda algarabía entre sus alcahuetes. Una alcoba distinguida debe tener almohadas delgadas de plumas y un buen ajuar. Si agarra arroz de la alacena o del almacén puede cocinarlo con unas cucharadas de aceite. En el almanaque se pueden mirar las fases de la Luna y así saber de mareas y desvelos. Si se encuentra con un alacrán será mejor que pegue un alarido para espantarlo.

Los arabismos que inician con la letra a se cuentan por cientos, aunque también puede toparse con un fulano zafio de joroba prominente tomando un sorbete de tamarindo.

¡Albricias! Inicia un año con infinitas posibilidades y anhelo que sea el mejor de su vida.