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Si hablamos de petróleo, México tiene dos graves problemas: el desplome del precio internacional y la caída de la producción. El primero no tiene remedio de corto plazo.

El segundo, tampoco. Los mercados viven una racha bajista que no se calmará pronto. La producción mexicana no repuntará significativamente, en el mejor de los casos dejará de caer. Por eso el cierre de 2015 se ha puesto oscuro y el 2016 parece color marrón.

Los precios internacionales del oro negro se encuentran en sus mínimos desde marzo del 2009. La mezcla mexicana está en 40.60 dólares y el WTI en 42.30. Parece muy lejos el momento en que los precios estaban arriba de 90 dólares por barril. Ese fue el promedio en 2014.

Se han apagado las voces que argumentan a favor de una recuperación rápida del precio. Casi todo conspira para que el petróleo siga bajando. Hay factores geopolíticos, pero la ley de oferta y demanda pesa con fuerza. Hay una sobreoferta que se calcula en 2.8 millones de barriles diarios. La OPEP no pudo cumplir su acuerdo de limitar la producción a 30 millones por día. Oficialmente, bombean 31.5 millones. Muy pronto, producirán y exportarán más.

La demanda flaquea. El dragón chino dejó de ser la garganta que tragaba cada vez más petróleo. Su demanda no cae pero tampoco crece. Se ha estancado. Eso mismo pasa en los países desarrollados, por una mezcla de bajo crecimiento y presión normativa para reducir emisiones.

El lado de la demanda está lleno de focos prendidos. Irán es uno de los nuevos factores de desestabilización, a partir del acuerdo con Estados Unidos y otras cinco potencias. Tiene 40 millones de barriles en inventarios no vendidos. Pretende incrementar su oferta al mercado global en 100,000 barriles diarios hasta llegar a 600 mil, al finalizar el 2015.

Irak es el segundo mayor productor de la OPEP. Tendrá exportaciones record para septiembre, a pesar de la guerra civil y del Ejército islámico. Otros grandes productores, entre ellos Venezuela, Nigeria y Argelia, buscan un acuerdo que aumente precios. No han logrado conmover a los saudíes.

Arabia Saudita mantiene su estrategia de competir por cuota de mercado más que pelear por precio. Produce 10.5 millones de barriles, al menor costo del planeta: 2 dólares por barril. Tiene margen para aguantar la baja del precio. Además cuenta con reservas internacionales de divisas por valor de 750 mil millones de dólares

Los petroleros que no pertenecen a la OPEP son mayoría y tampoco están bajando su producción. En este club están Rusia, Estados Unidos, Colombia y México. Nuestro país es una excepción. Nadie puede acusarnos de contribuir a la caída de los precios por exceso de producción.

El valor del petróleo ha bajado más de 60% desde junio del 2014. No se quedará en torno a 40 dólares. Es mucho más probable que vaya a la zona de los 35 dólares que hacia los 45 por barril ¿Dónde está la línea del pánico? Depende de cada país. Venezuela ya está ahí, en ese punto donde el precio del oro negro se convierte en un factor que afecta la política interna. Maduro tiembla.

A México le pega más la caída de la producción de Pemex que el desplome de los precios internacionales. Las finanzas públicas mexicanas se están despetrolizando de una mala forma. Ya son menos del 20% del total porque la vaca petrolera está anémica. No hay razón para el pánico, pero sí para abrocharse el cinturón. Vienes meses con turbulencias.