Minuto a Minuto

Nacional Derrumbe en mina de Sinaloa: activan bomba para rescate de mineros
Autoridades federales llevan más de 255 horas ininterrumpidas de labores para el rescate de tres mineros atrapados en la mina Santa Fe, Sinaloa
Nacional General Velasco Villanueva rinde protesta como comandante de la 29/a Zona Militar
El general Manuel Alejandro Velasco Villanueva ejercerá autoridad de mando militar en aspectos operativos, de adiestramiento, administrativos y logísticos
Internacional “No gana la mentira”: Maduro envía mensaje con motivo del Domingo de Resurrección
Nicolás Maduro pidió a Jesucristo que bendiga a Venezuela y a los pueblos del mundo y los llene de fe, de amor y de esperanza
Internacional EE.UU. rescata a copiloto del caza derribado en Irán; así lo hizo
Trump ordenó una operación de búsqueda y rescate en combate para salvar al copiloto del caza derribado en Irán y evitar dar a Teherán una ventaja
Internacional Papa León XIV pide la paz y convoca a vigilia de oración este Domingo de Resurrección
En su primer Domingo de Resurrección, el papa León XIV impartió la bendición 'Urbi et Orbi' con un nuevo llamamiento a la paz y condena de la guerra

Siempre creí que los muchos partidos eran una debilidad, más que una fortaleza, de la democracia mexicana.

Bajo la coartada de la pluralidad se colaron al ruedo partidos que no representaban nada o que representaban solo a un puñado de políticos profesionales en busca de financiamiento público.

El edificio de la pluralidad mexicana cojeó siempre de la mala calidad de esos ladrillos. Tengo la impresión de que la generosidad para dar entrada a tantos partidos fue, en sus inicios, allá por 1978, una astucia del PRI, entonces el partido dominante.

Le convenía al PRI-gobierno que su oposición se fragmentara en vez de unirse.

“Entre más sean, menos serán”, me dijo alguna vez un priista legendario, a propósito de la proliferación inexplicable de diarios y revistas.

Lo mismo habrán dicho entonces de los partidos políticos, que el gobierno mantenía controlados en un limbo paraestatal, donde la única excepción oposicionista verdadera era el PAN.

La irrupción del Frente Cardenista, más tarde PRD, en 1988 hizo aparecer un nuevo partido de verdad, pero la calderilla partidaria siguió presente y no ha terminado ni ahora que Morena arrasó el tablero anterior.

De todos los partidos existentes luego del tsunami de julio, no se hace uno, pero tampoco se les ve dispuestos, ni por espíritu de supervivencia, a unir sus pedazos en frentes o coaliciones que alivien, al menos un poco, su debilidad y su fragmentación.

No parecen haber tomado nota del desastre ni ellos ni los nuevos jugadores que quieren crear nuevos partidos. En vez de buscar el amparo y el fortalecimiento de lo que hay, quieren crear nuevos fragmentos.

Parecen no haber tomado nota del costo que tuvo para los partidos grandes ir divididos frente al ascenso de Morena, la forma en que se hicieron más vulnerables peleando y debilitándose entre ellos, como hizo el entonces presidente Peña con el candidato del Frente, Ricardo Anaya.

Está claro hoy que se le pasó la mano al entonces presidente y acabó dándole a López Obrador una victoria enorme que seguramente no deseaba.

La lección de 2018 para viejos y nuevos partidos es la misma: “Entre más sean, menos serán”.