La magia de la vieja amistad

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Norma Meraz¡Digamos la verdad!

¡Gracias por tu vieja amistad, es un tesoro que valoro mucho y que nunca perderé!

La magia de la vieja amistad no tiene explicación lógica; está dentro de nosotros.
Pueden pasar los años y con un simple encuentro se aviva, como si no hubiese pasado un día de ausencia.

¿Habrá sensación más agradable que una tertulia entre amigos, donde no se distingue entre amigos viejos y nuevos?

Nosotros envejecemos, pero la amistad siempre está igual.

A la amistad no le pasa el tiempo.

Todos los estudios respecto al buen vivir resaltan la importancia de compartir con amigos.

Yo no sé si cura los males del cuerpo, lo que sí tengo certeza es que es lo mejor para el alma.

Recordar la infancia, la adolescencia o cualquier etapa de la vida, con amigos, reír, dialogar y compartir sus alegrías y tristezas, es sin duda siempre la mejor terapia y una sensación sublime del espíritu.

El abrazo fraternal de un amigo es únicamente comparable al abrazo con los hijos o los nietos.

Gracias a la vida por haberme dado la fortuna de contar con amigos como los que tengo. Con sus virtudes y defectos.

Sentir lo que siento cuando estoy o sé de ellos, es la sal y chispa de mi existencia.
Siempre he pensado que nuestro paso por esta vida se aligera porque existe el sentimiento virtuoso de la vieja amistad.

¿A ustedes no les pasa que uno no se sitúa en el presente sino que al contactar a los viejos amigos se transportan a los tiempos cuando se inició la amistad?

Eso quiere decir que uno mentalmente se siente más joven mientras transcurre ese contacto.

¡Gracias por tu vieja amistad, es un tesoro que valoro mucho y que nunca perderé!

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