Esas consecuencias paralizaron a la mitad del país, con sus carreteras bloqueadas, muertos, fuego, y el más grave de los ingredientes de una debacle de país: el miedo
Siento mucho disentir de nuestro gendarme mayor, Omar García Harfuch, cuando al resumir los sucesos del domingo pasado tuvo que apoyar los dichos de su jefa, la señora presidenta —con A de patria—, de que el país nuestro está tranquilo, en paz y de regreso a la normalidad, de la que —insisten— nunca ha salido.
Si admitimos que la persecución, captura y muerte del llamado Mencho fue un éxito de la inteligencia, coordinación —incluyendo la participación de los gringos— y los mejores recursos a la Guardia Nacional, tenemos que reconocer otra realidad: las consecuencias del operativo que llevó a una fuerza impresionante, con aeronaves incluidas de un lado y lanzacohetes de abajo pa’rriba del otro, a la más espectacular captura y muerte del enemigo público número uno, a ambos lados del río Bravo.
Esas consecuencias paralizaron a la mitad del país, con sus carreteras bloqueadas, muertos, fuego, y el más grave de los ingredientes de una debacle de país: el miedo.
No, doña Claudia Sheinbaum no dice verdad cuando nos cuenta a todos que el país está en paz, tranquilo y gobernable. Un país en que las escuelas, los bancos y los estanquillos cierran, no puede llamarse así. Un país en que docenas de tiendas OXXO son asaltadas, saqueadas y puestas al fuego, no es un país gobernable; mucho menos si en ese país todos los emblemáticos bancos del Bienestar de un solo estado son objeto de asalto que lleva un mensaje político al gobierno de “primero los pobres”.
El segundo y tercer banco de los que operan en México, el Santander y el BBVA (por cierto, el único banco mexicano que opera en nuestro territorio es el Banorte) decidieron bajar la cortina. Si estos indicadores no establecen una psicosis colectiva nacional, entonces ¿qué es lo que sigue? ¿Es México un país con gobernabilidad?
La señora presidenta —con A de patria— tiene dos opciones, a cual peor: miente por ignorante de una realidad que todos vemos, o miente, conociendo esa realidad, con la intención de difundir un engaño colectivo que sustenta su mandato. Lo que ella designa como la gobernabilidad de hoy.
Los gringos llaman a este laberinto un “pierde-pierde”. En 1904 James Barrie, un escocés que gustaba jugar con los niños, como el otro pedófilo famoso Lewis Carroll, el autor de las Alicias, escribió Peter Pan. Es la historia de un niño de diez años que se evade de su vida porque nunca quiere ser adulto, volando por la ventana de su cuarto. Se inventa una isla llamada Neverland, poblada por piratas y niños huérfanos y en cuyo territorio no hay ni tiempo ni responsabilidad.
Caramba, muchos quieren vivir en la Isla del Nunca Jamás, que así se tradujo.
PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Seré cándido, porque todo me recuerda a la cacería y la muerte de Osama Bin Laden, que fue capturado, muerto y sepultado en alta mar sin evidencia alguna.
¿Quién vio el cuerpo cautivo, vivo y herido del Mencho, y quién su cadáver? ¿Realmente la ambulancia llevaba lo que dicen que llevaba a las oficinas de Paseo de la Reforma al Norte? ¿Cuál es el resultado de la necropsia y quién la hizo? ¿En dónde están los restos y a quién serán entregados? Ya que el muerto era bastante “pitoloco”, por lo que, según el secretario de la Defensa, siguiendo a una de sus “parejas sentimentales” —que en mi juventud se les llamaba nalguitas— lo pudieron ubicar.
Hay pocas respuestas para este país de sospechas.
