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El Índice de Confianza del Consumidor (ICC), que el Banco de México y el Inegi obtienen a través de encuestas, se parece mucho más al tracking poll de la popularidad presidencial que Consulta Mitofsky publica en las páginas de nuestro diario, El Economista, que a un indicador que muestre el estado del consumo al menudeo.

México tiene una mayoría de consumidores entusiastas y confiados, que se sienten más optimistas en este momento en el que la economía no crece igual que hace uno o dos años, cuando el Producto Interno Bruto crecía arriba de 2 por ciento.

El ICC se disparó muy cerca de 50 puntos, que es el techo de los consumidores confiados, justo a la par que iniciaba el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La euforia de una mayoría de los encuestados con la llegada de la 4T se proyectaba en sus percepciones económicas tanto presentes como futuras del país y de sus hogares.

El problema es que esos tan entusiastas consumidores… no consumen. Los indicadores de ventas al menudeo, sobre todo de aquellos productos duraderos o diferentes a los productos de consumo básico, muestran resultados muy pegados al cero o incluso negativos a lo largo de este año, en clara sintonía con lo que ocurre con el resto de los sectores económicos del país.

Si bien esa embriaguez que mostraban los consumidores en la encuesta para elaborar el ICC se moderó con la cruda realidad de un inicio muy complicado de este sexenio, lo cierto es que este indicador es poco útil para quien pretendiera hacer una proyección de sus objetivos de venta.

Otros indicadores de confianza, de otros agentes económicos, muestran un polo opuesto de pesimismo. Quizá también haya cierta influencia sobre la percepción del estilo de gobernar de la 4T, pero en sentido contrario.

Pero mientras los consumidores mantienen el ICC en niveles muy elevados, de 44.7 puntos en la medición de septiembre pasado, los analistas que consulta el Banco de México dicen que la economía no está mejor hoy que hace un año, y eso lo asegura 100% de los consultados.

Y, cuando a estos especialistas les preguntan si es momento de realizar inversiones en este país, 61% dice que es mal momento, contra sólo 3% que cree que es una época oportuna.

La confianza en el sector industrial, del sector financiero y de otros participantes de sectores económicos es muy similar en su nivel de pesimismo a estos datos de los expertos consultados por el banco central.

Pero los consumidores están contentos y, salvo en la respuesta sobre el futuro económico del país, donde no pueden esconder sus preocupaciones, el resto de los componentes del ICC muestra mejoras anuales.

La confianza es un factor fundamental para el desarrollo de una economía. En la medida en que haya entusiasmo de los consumidores, hay posibilidades de cerrar un círculo virtuoso para el crecimiento.

Pero, si esos felices consumidores sólo tienen ganas pero andan cortos de recursos, no hay muchas plazas laborales o sus empleos o empresas no están generando muchas ganancias, ese entusiasmo puede tornarse en decepción, que le pegaría no sólo al indicador de confianza de los consumidores, sino a la propia popularidad presidencial.