Los raptos de austeridad de Morena en la Cámara de Diputados se quedaron en el intento pueril de llevar café hecho en casa, pues los legisladores, además de 648 funcionarios del recinto, ganan un salario más alto que el próximo Presidente de la República.

También mantendrán el fuero, seguirán sesionando apenas dos veces a la semana, y hasta revivirán “el Día del Presidente”, porque el titular del Ejecutivo seguirá con la entrega de su Informe de Gobierno cada 1 de septiembre para escuchar: pura presidencia imperial.

¿Entonces, cuál es la transformación que pregona la bancada de Morena en San Lázaro? ¿El jueguito de niños del “reto del termo”? Porque 648 funcionarios de mandos superiores, medios y homólogos ganan más de los 108 mil pesos que percibirá el próximo mandatario.

Existen en el recinto del TermoChallenge salarios mensuales de 156 mil 491, de 136 mil 196, de 119 mil 410 y de 119 mil 69 pesos. Sin contar que los propios diputados ganan 74 mil 672 pesos de salario, más 45 mil 786 pesos por “Asistencia Legislativa” y 28 mil 772 por “Atención Ciudadana”.

Pero el triunfador de las elecciones fijó su sueldo en 108 mil pesos mensuales y, de acuerdo a la Ley Federal de Remuneraciones, aprobada por la aplanadora de Morena en San Lázaro, el jueves 13 de septiembre, ningún servidor público podrá ganar más de 108 mil pesos al mes.

Quiere decir que la austeridad republicana, y la justa medianía, pregonadas por el buldozer de Morena en la Cámara de Diputados tienen una duración similar al retrogusto del café de un termo: 20 segundos es un tiempo relativamente largo, según los catadores más expertos.

Porque el compromiso de “austeridad” de la aplanadora establece que los salarios no serán rebajados “en automático”, ya los diputados deberán hacer “ajustes”. Vamos, que siguen siendo los políticos de siempre, y los ciudadanos harían mal en pensar que cambiaron de la noche a la mañana.

Por ejemplo, el diputado de Morena, Porfirio Muñoz Ledo presentó una iniciativa para una nueva Ley Orgánica del Congreso, que mantiene las subvenciones millonarias mensuales que se entregan a las bancadas, según el tamaño de éstas.

Y mantiene a los legisladores el fuero que otorga la Constitución y “no podrán ser detenidos ni ejercitarse en su contra la acción penal hasta que se decida la separación del cargo y la sujeción a la acción de los tribunales comunes”. O sea… lo mismo de antes.

¿O hay que recordar que, cuando la matanza de estudiantes en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968, Muñoz Ledo era miembro del gabinete ampliado en la presidencia de la República? Si, quizá hay que seguir insistiendo:

Ellos, los de entonces, siguen siendo iguales.