México, entre Trump y Johnson

leopoldo-gomez2

Leopoldo GómezTercer Grado

Aunque es imposible predecir una recesión global, todos los analistas aseguran que la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y la inminente salida de Reino Unido de la Unión Europea aumentan la probabilidad de que esta ocurra

El crecimiento económico mundial está en riesgo. Aunque es imposible predecir una recesión global, todos los analistas aseguran que la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y la inminente salida de Reino Unido de la Unión Europea aumentan la probabilidad de que esta ocurra.

Tanto Donald Trump como Boris Johnson se mueven en esa dirección. En el caso de Trump, el cálculo se hace de cara a su posible reelección en 2020 y tal vez por el temor de que Estados Unidos sea desplazado por China como actor hegemónico del nuevo orden internacional.

En cuanto a Johnson, fue su posición dura la que finalmente lo colocó en el 10 de Downing Street. A su favor tiene una oposición incapaz de ofrecer alternativas y una opinión pública que se mantiene muy dividida en torno al brexit.

Aunque ambos cuentan con un electorado que rechaza la globalización, el costo de cumplir sus amenazas podría ser enorme para los dos países. Los estudios muestran que una escalada de la guerra comercial impactaría negativamente a China, pero también al crecimiento, al empleo y a los precios al consumidor en Estados Unidos.

El efecto del brexit sería todavía más dramático: una salida sin acuerdo con la Unión Europea (prevista para el 31 de octubre), tal como ha sido advertida por Johnson, empujaría a Reino Unido a una recesión, con una contracción del PIB no menor a 4% en 2020.

Si bien los alcances de las amenazas de Trump y Johnson aún son inciertos, el solo hecho de ver esos nubarrones en el horizonte económico mundial complica el panorama en otros países, entre ellos México. El presidente López Obrador ha referido puntualmente estos riesgos para la economía nacional.

Sin duda, el manejo cuidadoso de las finanzas públicas es un acierto en este contexto. El problema es que, si los riesgos se materializan, la caída en la recaudación por impuestos e ingresos petroleros derivada de la desaceleración económica desnivelaría considerablemente la balanza.

En este escenario, solo quedaría recortar más el gasto, con todo lo que ello le implique al programa de gobierno, u olvidarse de los equilibrios financieros, con todo lo que ello pueda significar en términos de inflación, tasas de interés y tipo de cambio.