Minuto a Minuto

Internacional Trump bromea de nuevo con presentarse a las elecciones de 2028
Donald Trump suele bromear con esa posibilidad, aunque en EE.UU. ningún ciudadano puede ejercer más de dos mandatos presidenciales
Internacional Inmunidad contra intervención: Maduro combate el proceso impuesto por Estados Unidos
En su captura, EE.UU. mató a 47 militares venezolanos y 32 integrantes de las Fuerzas Armadas y los servicios de inteligencia cubanos
Nacional Delfina Gómez destaca coordinación con Sheinbaum para transformar el Estado de México
Reconoció el respaldo del gobierno federal al Plan Integral para el Oriente del Estado de México, el cual contempla 121 obras y acciones
Nacional Sheinbaum descarta falla de la UNAM en examen de admisión y pide a alumnos no hacer trampa
En opinión de la presidenta Sheinbaum, la UNAM debió tomar en cuenta el posible uso de la inteligencia artificial en los exámenes en línea
mundial 2026 Mundial 2026 dejó una derrama turística de más de 42 mil mdp en México
La Ciudad de México se consolidó como el destino más concurrido del Mundial 2026 al captar a 4.4 millones de visitantes y aportar más de 25 mil 800 mdp

El presidente de México visita a Trump en un momento en que ningún presidente lo visita, porque es más que nunca un indeseado. El único en visitarlo ha sido el de Polonia, quien dice que “la ideología” homosexual es peor que el comunismo.

Consciente de que es una visita destinada al descrédito, la diplomacia mexicana trató de convencer al primer ministro de Canadá de asistir, con el pretexto de festejar el arranque del T-MEC. Pero Trudeau desprecia al racista Trump y no va.

El mandatario mexicano deberá tragarse el sapo en solitario, porque su encuentro coincide con el peor momento de Trump: el país fracturado por una cadena de crisis (económica, social, sanitaria…) y la mayor desaprobación popular en tres años y medio.

Pero no sólo por todo eso es una pésima decisión la visita del presidente de México en el momento actual: es mala porque Estados Unidos vive una feroz campaña presidencial en la que Trump es candidato a reelegirse. Y México está tomando partido.

Si la elección fuera hoy, Trump perdería contra Joe Biden. Así que el Ejecutivo mexicano está apostando mal. Según la más reciente medición de NYT, Biden lleva ventaja de 14 puntos: 50 por ciento prefiere al demócrata; y 36 por ciento al republicano.

Además, no juguemos con las palabras: la visita es un espaldarazo a Trump y a su discurso antiinmigración contra México, y contra las minorías, en medio de la mayor ola de turbulencia racial en Estados Unidos desde el asesinato de Martin Luther King en 1968.

Puede parecer inconcebible que el presidente pase por alto estas consideraciones políticas, que realice esta visita en el momento menos indicado, cuando su máxima en relaciones internacionales es “no quiero ser candil de la calle y oscuridad de la casa”.

Y que “la mejor política exterior es una buena política interior”. Por eso ha hecho que sus aliados ideológicos vengan a visitarlo, para no salir del país: Alberto Fernández, Nayib Bukele, Alejandro Giammattei, Pedro Sánchez…

Pero sí es concebible: la destrucción de la economía doméstica, a manos de la rapidísima imposición de medidas socialistas y estatistas, dejó al presidente sin más opciones que depender casi en exclusiva del comercio con Estados Unidos.

El embate de la 4T contra el capitalismo provocó un desplome de 14 por ciento de la inversión privada, porque empresarios locales y extranjeros están aterrados por la falta de medidas gubernamentales en favor del mercado, según el CIDE.

Ante su política económica anti capitalista doméstica, el presidente mexicano busca que el país más capitalista del mundo le saque las castañas del fuego: por eso avala a Trump. Se quedó sin lana muy rápido.

Y no tiene más remedio que visitar a un impresentable.