Minuto a Minuto

Entretenimiento Brasil confirma la muerte del músico Oliver Tree en el accidente de helicóptero de Río
Las causas del accidente donde murió Oliver Tree siguen bajo investigación y se espera el dictamen de la agencia estatal especializada en accidentes aéreos
Deportes En vivo: Ghana vs Panamá, Grupo L del Mundial 2026
Ghana y Panamá jugarán el ultimo partido de la jornada en el Grupo L del Mundial 2026 en el Estadio Toronto
Deportes Grupo L Mundial 2026: Inglaterra vence a Croacia en un partidazo en Dallas
Inglaterra y Croacia dieron un tremendo juego en el Estadio Dallas, en su debut en la Copa Mundial de la FIFA
Deportes De un ataque con ácido a la gloria con RD Congo en el Mundial: La historia de Yoane Wissa, anotador ante Portugal
Yoanne Wissa, delantero de la República Democrática del Congo, sufrió un ataque con ácido hace cinco años, lo que puso en peligro su carrera
Entretenimiento Inicia Art Basel 2026, escaparate global para más de 4 mil artistas
La emblemática expo suiza tendrá su área principal en Galleries, donde se mezclarán obras de maestros contemporáneos con artistas jóvenes

Un hashtag que se convirtió en un terremoto: #MeToo. Un escándalo que estalló con las denuncias contra el magnate de Hollywood, Harvey Weinstein, y después produjo el final de algunas carreras, como la de Kevin Spacey. Mandó a la cárcel a Bill Cosby y puso contra la pared a cientos de ejecutivos de empresas gigantes como Ford, Intel, United Airlines y los casinos Wynn.

Un movimiento que obligó a suspender el premio Nobel de Literatura y trajo también cambios legislativos en 30 estados de la Unión Americana, además de la revisión de códigos de conducta en miles de empresas. Ha hecho posibles apps, como Vault o Callisto, que permiten intercambiar información de personas que han atacado a otras.

¿Por qué no ha pasado casi nada en México? Vivimos con la ilusión de que aquí pasa todo casi al mismo tiempo que en las grandes capitales, pero no es así. En nuestro país, el #metoo es un terremoto que sólo tuvo pequeñas réplicas. Más o menos, como el escándalo de abusos sexuales de menores en la Iglesia católica y casi igual que con el caso Odebrecht. En otros lados son bombas, aquí son chorros de humo. ¿De qué estamos hechos… acaso llevamos cinta aislante en las venas?

Las mujeres hablan y los hombres tiemblan… Ha pasado mucho, pero también podemos decir que ha pasado muy poco. A un año del estallido del #MeToo es claro que no se ha avanzado lo necesario para sancionar a los depredadores y proteger más a las víctimas. En Estados Unidos calculan que una de cada cuatro mujeres ha sido víctima de una situación que podría tipificarse como acoso de tipo sexual.

¿Qué podríamos decir del caso mexicano? Es evidente que no basta que algo ocurra en Estados Unidos para que suceda en el resto del mundo. Podemos asumir que aquí las cosas son peores que al norte del río Bravo, porque no tenemos las estadísticas ni el movimiento social, ni los casos de depredadores llevados a juicio.

Podemos dar por hecho que en México, para la depredación sexual, valen las cifras de los otros delitos. Más de 90% de los casos no se denuncia y de los casos denunciados, 98% queda en la impunidad. No sólo es un problema del poder judicial. En el mundo corporativo y las instituciones gubernamentales, este asunto no se toma con la seriedad que debería. Predomina la protección a los depredadores, por miedo al daño financiero, el costo reputacional o por indiferencia al sufrimiento de las víctimas. No sólo es un problema de altos directivos y personas con enorme poder: la inmensa mayoría de los casos tiene como protagonistas mandos medios o compañeros de trabajo y ocurre en pymes.

En el mejor de los casos, las compañías tienen procedimientos de quejas, pero éstos no son usados porque los empleados tienen miedo de represalias. La capacitación en esta materia es como la comida de los aviones: poca y mala. Uno de los mayores retos es incorporar a terceras partes que supervisen lo que se está haciendo.

#MeToo cumple un año. Mucho ha cambiado, pero es bastante más lo que falta por cambiar. La agenda pendiente incluye una nueva forma de definir un espacio laboral seguro y una manera radicalmente nueva de entender la responsabilidad de las empresas y las instituciones. Hay mucha tarea por hacer en materia de reparación y sanación del daño para las víctimas; un cambio cultural pendiente… también muchas cosas para establecer o refundar la confianza entre hombres y mujeres.