Minuto a Minuto

Nacional Veracruz fortalece su sistema de salud con apoyo federal
El Gobierno de Veracruz y la Federación coordinan esfuerzos con el IMSS-Bienestar para el abasto prioritario de medicamentos en los 212 municipios
Internacional A subasta ‘Iris’, de Monet, por 30 millones de euros, récord para una pintura en Francia
'Iris' fue pintado entre 1924 y 1925, durante los últimos años de vida del artista al norte de Francia; la obra nunca se ha expuesto al público
Nacional Rocío Nahle reporta la emergencia en planta de de sal como controlada
Nahle explicó que el fuego aún impide ingresar a la zona cero, por lo que no es posible determinar cuántas personas se encontraban en las instalaciones
Nacional Entrevista: Monreal alerta por tensiones con el PT y una pesada agenda legislativa
"Sí afecta a la coalición el que no se presenten el PT a los anuncios de los registros o de las nominaciones de coordinadores”, afirmó
Deportes Maradona tuvo una “muerte súbita”, dice el perito cardiológico en el juicio
Un perito cardiológico reveló más detalles sobre la muerte del astro del futbol argentino Diego Armando Maradona

Un hashtag que se convirtió en un terremoto: #MeToo. Un escándalo que estalló con las denuncias contra el magnate de Hollywood, Harvey Weinstein, y después produjo el final de algunas carreras, como la de Kevin Spacey. Mandó a la cárcel a Bill Cosby y puso contra la pared a cientos de ejecutivos de empresas gigantes como Ford, Intel, United Airlines y los casinos Wynn.

Un movimiento que obligó a suspender el premio Nobel de Literatura y trajo también cambios legislativos en 30 estados de la Unión Americana, además de la revisión de códigos de conducta en miles de empresas. Ha hecho posibles apps, como Vault o Callisto, que permiten intercambiar información de personas que han atacado a otras.

¿Por qué no ha pasado casi nada en México? Vivimos con la ilusión de que aquí pasa todo casi al mismo tiempo que en las grandes capitales, pero no es así. En nuestro país, el #metoo es un terremoto que sólo tuvo pequeñas réplicas. Más o menos, como el escándalo de abusos sexuales de menores en la Iglesia católica y casi igual que con el caso Odebrecht. En otros lados son bombas, aquí son chorros de humo. ¿De qué estamos hechos… acaso llevamos cinta aislante en las venas?

Las mujeres hablan y los hombres tiemblan… Ha pasado mucho, pero también podemos decir que ha pasado muy poco. A un año del estallido del #MeToo es claro que no se ha avanzado lo necesario para sancionar a los depredadores y proteger más a las víctimas. En Estados Unidos calculan que una de cada cuatro mujeres ha sido víctima de una situación que podría tipificarse como acoso de tipo sexual.

¿Qué podríamos decir del caso mexicano? Es evidente que no basta que algo ocurra en Estados Unidos para que suceda en el resto del mundo. Podemos asumir que aquí las cosas son peores que al norte del río Bravo, porque no tenemos las estadísticas ni el movimiento social, ni los casos de depredadores llevados a juicio.

Podemos dar por hecho que en México, para la depredación sexual, valen las cifras de los otros delitos. Más de 90% de los casos no se denuncia y de los casos denunciados, 98% queda en la impunidad. No sólo es un problema del poder judicial. En el mundo corporativo y las instituciones gubernamentales, este asunto no se toma con la seriedad que debería. Predomina la protección a los depredadores, por miedo al daño financiero, el costo reputacional o por indiferencia al sufrimiento de las víctimas. No sólo es un problema de altos directivos y personas con enorme poder: la inmensa mayoría de los casos tiene como protagonistas mandos medios o compañeros de trabajo y ocurre en pymes.

En el mejor de los casos, las compañías tienen procedimientos de quejas, pero éstos no son usados porque los empleados tienen miedo de represalias. La capacitación en esta materia es como la comida de los aviones: poca y mala. Uno de los mayores retos es incorporar a terceras partes que supervisen lo que se está haciendo.

#MeToo cumple un año. Mucho ha cambiado, pero es bastante más lo que falta por cambiar. La agenda pendiente incluye una nueva forma de definir un espacio laboral seguro y una manera radicalmente nueva de entender la responsabilidad de las empresas y las instituciones. Hay mucha tarea por hacer en materia de reparación y sanación del daño para las víctimas; un cambio cultural pendiente… también muchas cosas para establecer o refundar la confianza entre hombres y mujeres.