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El dictador Nicolás Maduro ha imitado al presidente de México al abrir al público la que había sido desde 1964 la residencia presidencial en Venezuela: La Casona de Caracas, al igual que Los Pinos de la CDMX, ahora son del pueblo bueno.

A diferencia del mandatario mexicano, quien decidió vivir en Palacio, Maduro decidió instalarse en un complejo militar, que alberga además de a la familia presidencial, al Ministerio de la Defensa, la Comandancia del Ejército y el Comando Estratégico.

Maduro firmó un decreto para convertir La Casona en un “parque cultural”, que es la mima idea que manejó en campaña el Ejecutivo mexicano, al prometer que Los Pinos serían “un espacio abierto para las artes y la cultura”.

Aunque la verdad es que Maduro jamás pudo vivir en La Casona porque hijas de Chávez, Rosa Virginia y María Gabriela convirtieron la residencia en un centro de fiestas, a la muerte de su padre, con bacanales en la piscina, la sala privada de cine y ocho salones.

Sin embargo, en medio de la crisis de legitimidad que afronta (desconocido por la Unión Europea y casi todos los países miembros de la OEA, con excepción de México y Nicaragua), Maduro las obligó a salirse para anotarse un punto populista.

El cariz cultural ha sido un fiasco, porque, por ejemplo, quisieron mostrar el libro de visitas para que “el pueblo” viera las firmas de ídolos revolucionarios como Fidel Castro, pero sólo le queda una hoja y la única firma es la del cantante mexicano Emmanuel.

En cambio, para la 4T fue un éxito la inauguración de Los Pinos como Complejo Cultural, pues el primer día lo visitaron 20 mil personas, así como la realización posterior de subastas para devolverle al pueblo lo robado.

Incluso, el fin de semana fueron subastados bienes incautados a corruptos y al crimen organizado, como joyas, inmuebles, vehículos y avionetas que, a falta de recursos entre el pueblo trabajador, fueron adquiridas por personas de alto poder adquisitivo.

De 674 lotes subastados había más de dos mil piezas de anillos, aretes y brazaletes de oro, así como piedras preciosas incrustadas: diamantes, esmeraldas, rubíes y zafiros. Además, dos autos Mc Laren, dos Lamborghini, un Ferrari, un Corvette, un Aston Martin.

Así que es un fracaso, de inicio, la copia de Maduro a la 4T de declarar “Centro Cultural” La Casona al igual que Los Pinos. De todos modos, es de la única idea que ha emulado al actual gobierno mexicano, ya que, por lo general, es al revés.

Por ejemplo, aquí va viento en popa la Defensoría del Pueblo en la que se convertirá la CNDH, como es en Venezuela.

Como en todas las repeticiones…

Unas salen. Otras no.