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¿Luis Castro traicionará a Moreno Valle o a Peña Nieto? - ciro_170216

Se ha hecho mucho ruido en torno de la desahuciada alianza del PRD con el PAN para la elección de gobernador en Puebla. Poco, en cambio, se ha hablado de una tan o más importante para definir la votación. Valga la cacofonía, la alianza con Nueva Alianza.

El otrora partido de la maestra Elba Esther Gordillo, presidido desde enero de 2011 por Luis Castro, es una marca exitosa en Puebla. Formó parte de la coalición que llevó al gobierno a Rafael Moreno Valle en 2010 y también de la que obtuvo 92 municipios en 2013. Pero el dato significativo es el de los comicios federales del año pasado. Nueva Alianza alcanzó 5.5% de los votos, contra, por ejemplo, 5% del PRD.

Ese 5.5% lo vuelve tremendamente apetecible para los dos proyectos que se disputarán la gubernatura el 5 de junio: el PRI del presidente Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones, y el PAN de Moreno Valle. Para los primeros, Puebla, además de una batalla muy simbólica, es una plataforma de lanzamiento estratégica para 2018. Para Moreno Valle es una dura ronda eliminatoria camino a la candidatura presidencial. Si pierde en su estado, quedará fuera de la carrera.

El plazo de registro de las alianzas vence el lunes. Luis Castro y los suyos se están dejando querer. O están paralizados de miedo. Moreno Valle ha sido un notable benefactor y financiero del partido. Que optaran ir con el PRI en la alianza que podría propinarle una derrota histórica, sería algo más que ingratitud y deslealtad. Sería traición.

Lo mismo se piensa en el otro frente. Tras la detención de Elba Esther en febrero de 2013, el gobierno del presidente Peña Nieto se ha preocupado de que nadie perturbe ni que nada le falte a sus amigos de Nueva Alianza, incondicionales en el Legislativo, socios en las elecciones y nunca adversarios en asuntos delicados. El PRI ha insistido y parece haber agotado las ofertas para pelear juntos en Puebla. Sin embargo, Luis Castro y sus segundos se resisten a dar el sí.

El PRI postuló candidata al gobierno a la senadora Blanca Alcalá. Le aseguraron que no la enviarían a una competencia perdida de antemano. Eso al menos le habrían dicho Beltrones y el coordinador en el Senado, Emilio Gamboa, a quien, en nombre del presidente Peña Nieto, se le habría encomendado el último intento para hacer entrar en razón a Nueva Alianza.

Difícil panorama el de Luis Castro en las próximas horas. Traiciona a su líder Moreno Valle, o traiciona al Presidente de la República. Traición, porque con uno de los dos quebrantará la lealtad y la fidelidad que debería guardar.

Más le vale calcular bien.

MENOS DE 140. David Penchyna se perfila como director del Infonavit.

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