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En la Secretaría de Hacienda están enojados con los analistas, con los locales claro, que dudan de la posibilidad de que se puedan cumplir los supuestos macroeconómicos que plantearon al Congreso en el Paquete Económico del 2025.

El desdén de los funcionarios públicos hacia los pronosticadores y opinadores, básicamente de los medios de comunicación, llega desde la cabeza misma de la Secretaría de Hacienda.

Rogelio Ramírez de la O asegura que “los expertos realmente están en los mercados y calificadores”. Y básicamente habla de los mercados financieros neoyorkinos, porque para él “no es lo mismo el consenso de analistas en México que los de Wall Street, que ponen dinero”. Crystal clear, dirían por allá donde refiere el secretario.

Ahora, aquellos del dinero, calificadoras y mercados, no son necesariamente los más entusiastas, como lo son las autoridades mexicanas.

Para Hacienda, el Producto Interno Bruto (PIB) debería crecer el próximo año en un intervalo de 2 a 3 por ciento.

Para los 40 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero que consulta mensualmente el Banco de México su más reciente estimación, de la encuesta de este mes de diciembre, anticipa una expansión del PIB en el 2025 de 1.20 por ciento.

Y si le hacemos caso a las firmas calificadoras, esas que, efectivamente, responden al interés del dinero de los clientes que pagan por sus servicios, por ejemplo, Moody’s mantiene, hasta este momento, una estimación de expansión de la economía mexicana de apenas 0.6% para el próximo año.

Eso es culpa de Donald Trump, querrán gritar desde la tribuna oficialista, pues sí, Moody’s recortó su estimación de crecimiento tras la amenaza de aranceles, pero, sea lo que sea, o en añadidura a las pifias autoritarias locales, lo cierto es que ven un crecimiento más cercano a cero que a 3% de Hacienda.

Ahora, si a pronósticos de los que ponen el dinero vamos, pues que sea literal: el Banco de México, el del monopolio de la maquinita de hacer billetes, mantiene un estimado de crecimiento económico para el 2025 de 1.2 por ciento.

Mientras que, en el sector financiero, los que operan ese dinero que circula el Banco de México, tienen una serie de preocupaciones de lo que puede afectar el desarrollo de su negocio.

Como parte del “Reporte de Estabilidad Financiera” más reciente del Banco de México sabemos que las instituciones financieras tienen entre sus principales preocupaciones una degradación crediticia y, de hecho, el deterioro en las expectativas de crecimiento económico.

Muchos funcionarios financieros se quejan de las críticas y las suspicacias de los analistas en torno al panorama macroeconómico que plantea Hacienda, incluso aseguran que no hay ninguna ley o reglamento que los obligue a pronosticar con precisión absoluta. Claro.

Su compromiso, lo dicen, es cumplir con sus metas fiscales y ese es el punto central. Porque si algo preocupa al sector financiero en caso de una degradación crediticia, de la deuda soberana o la de Pemex, es que se afecten las expectativas fiscales y de ahí el resto de los indicadores.