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La 4T defiende a sus chapulines: Adán Augusto López advirtió al panista Mario Vázquez que le rompería la madre por acusar a Yunes de venderse a Morena. Y Clara Brugada permite que Adrián Rubalcava, que se fue del PRI a Morena, sea cacique de dos alcaldías y lo hará director del Metro.
Rubalcava, exalcalde priista de Cuajimalpa durante nueve años, se convirtió con su paso a Morena en uno de los políticos más poderosos del nuevo régimen en CDMX: su cambio de casaca es quizá el más exitoso, junto con el del ex panista Javier Corral.
Pero Corral sólo supera a Rubalcava en que, con la traición, compró su libertad: el presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, dijo que el exgobernador de Chihuahua es libre de los cargos de corrupción, gracias al gobierno de Morena.
Lo de Ruvalcava es con base en sus habilidades y recursos: sin haber contenido por alguna alcaldía, es cacique de dos, Cuajimalpa y Álvaro Obregón. Además, su nombre es el primero en la lista para dirigir el Metro: más recursos a su bolsa, y más poder político.
Tras gobernar casi una década en Cuajimalpa, Rubalcava dejó en la alcaldía al panista, Carlos Orvañanos, tras cederle su estructura organizativa en la demarcación y su fuente casi inagotable de recursos. Su influencia en Cuajimalpa quedó intacta.
Pero el de Cuajimalpa con el PAN de Santiago Taboada no fue el único acuerdo político de Rubalcaba, durante el pasado proceso electoral, pues para mantener influencia política en Morena, apadrinó a Javier López Casarín en Álvaro Obregón.
Igual que con Orvañanos, Rubalcava cedió a Casarín su estructura y su fuente casi inagotable de recursos. Casarín rebasó en un cuarto de millón de pesos el tope de gastos de campaña, pero ganó porque Rubalvaca operó en el INE la validación de su triunfo.
A cambio, Casarín cedió a Rubalcava posiciones clave del gobierno: la Dirección de Participación Ciudadana, y las dependencias estratégicas de Administración y la de Obras. Le concedió el control del dinero y de los contratos de la obra pública.
La dirección del Metro será la cereza del pastel para que Rubalcava se erija en un político con quien todos deberán contar en la capital, para candidaturas o espacios de cualquier tipo. No le faltará nada: cargo con recursos vastos, estructura, recursos propios y habilidad política.
Sólo en el Metro, sin contar con las arcas de Cuajimalpa y Álvaro Obregón, Rubalcava manejará más de 20 mil millones de pesos, y contará con una exposición mediática privilegiada, de la cual ya tuvo un adelanto con el recibimiento que le hizo la presidenta en Palacio Nacional.
Dos alcaldías, el Metro, un pie en Morena, otro en el PAN. Rubalcava va por toda la CDMX.