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Una de las desgracias de la democracia mexicana es que partidos, gobiernos, encuestadores y medios han roto la credibilidad de nuestras encuestas.

Lo han hecho por corrupción, por falta de solidez metodológica, por abusar de los privilegios interpretativos del encuestador y por simple simulación de empresas patito que ofrecen resultados demoscópicos consigna.

La semana pasada vimos publicadas en la prensa encuestas tan contrastantes que al lector enterado le suscitan de inmediato la certidumbre de que alguien miente.

Acaso por esa sola razón valga la pena insistir  aquí en los resultados de la encuesta sobre México del Pew Research Center, levantada en abril, publicada en septiembre de este año y citada ayer en esta columna.

Puede ser una encuesta viejita pero no está cooptadita, y dice cosas confiables aunque no sean de antier. Por ejemplo, sobre el mal humor público de México.

El 85 por ciento de los mexicanos, según el Pew Research Center, piensa que las cosas van mal en México. Solo 13 por ciento piensa que van bien. Esto supone un marcado deterioro respecto de las cifras de 2015, en las que 27 por ciento de los encuestados estaba satisfecho del rumbo del país y 72 insatisfecho.

Ya estaba mal, pero ha empeorado.

El malestar es menos grave, aunque no mucho, cuando se pregunta por el estado de la economía. Aquí 70 por ciento piensa que la situación es mala. Si quien contesta es del PRD, la cifra sube a 78 por ciento; si es del PAN, baja a 68 por ciento, y si es del PRI, baja todavía más, hasta 58 por ciento.

El 84 por ciento de la población cree, en efecto, que el problema mayor del país no está en la economía, que está muy mal, sino en el crimen y la corrupción de los líderes políticos.

La popularidad del presidente Peña Nieto no ha hecho sino bajar desde que el Pew Research Center mide eso en México. En 2011 tenía una aprobación de 61 por ciento, en 2014 era de 51 por ciento y en 2017, de 28 por ciento.

El 80 por ciento desaprueba sus resultados económicos, 77 por ciento su lucha contra la corrupción, 72 por ciento su lucha contra el crimen.

Son cifras viejitas, de una encuesta de abril de este año, pero no sujeta a nuestra alquimia ni a nuestro sospechosismo.

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