The Guardian podrá ser uno de los mejores periódicos del mundo pero los filtros sobre la información que publica y sus autores, en casos relacionados con México, han colocado a ese diario como falto no sólo a la objetividad sino a la seriedad y la verdad.

Podría decirse, sin que ello implique un cuestionamiento a sus razones, que ha dado lugar y respalda al periodismo militante o el qué busca cuentas pendientes.

Aclaro que toda la información que comentaré es pública, en internet, por lo que no es propia de una intriga palaciega ni de oscuros motivos de espionaje.

Basta una simple correlación de hechos difundidos en el ciberespacio para entender que, al menos el último “reportaje” difundido por The Guardian –en el que intervinieron Julio C. Roa y José Luis Montenegro- respecto a la esposa del Presidente Peña es otra pieza de un golpeteo político que va directo a minar más aún la percepción negativa que enfrenta la actual administración presidencial.

Hay estrategia alrededor de ello de parte de Roa y Montenegro. No es producto de un interés de investigación periodística. Ambos tienen ligas con Morena, lo cual no los descalifica por su militancia partidista, sino porque pretenden renegar de lo que son para mostrarse como independientes e interesados en el país al que, por cierto, Roa abandonó en un autoexilio para irse primero a Chicago, luego a Toronto y después a Canadá para ubicarse nuevamente en EUA.

Desde allá –sin que ello vaya en contrario a sus derechos- Roa operó MorenaUSA a la par que desarrolló un blog de crítica a medios y periodistas que incluyen denostaciones y persistentes señalamientos de supuestos pagos gubernamentales a periodistas, entre ellos Julio Hernández, de La Jornada; Federico Arreola de SDP; Ricardo Alemán, de Milenio, y particularmente en contra de Joaquín López-Dóriga. Y todo aquello que vaya en contra de la corriente lopez-obradorcista.

Luis González de Alba, escritor y periodista que fue uno de los líderes del movimiento de 1968 escribió en su espacio en Milenio del 12 de agosto de este año que, en su cuenta de Facebook, alguno de sus amigos de la red le escribió que José Luis Montenegro “es un activista de 24 años de edad que cobra como periodista y que entrevistó a la falsa hija de El Chapo, entre otras gracias”, lo cual llevó a The Guardian a reconocer la falta a la veracidad de la información de su freelance.

Julio C. Roa por su parte es bien conocido entre muchos periodistas porque promueve ataques e incita a la acción directa en contra de ellos.

El 8 de abril de 2013, según consta en un texto de Einer M. Juárez en SDP Noticias (http://www.sdpnoticias.com/columnas/2013/04/08/julio-roar-y-su-obsesion-por-federicoarreola) hubo una conversación entre él y Roa en la que éste último aceptó que “él no es periodista (pese a administrar un sitio de internet dedicado a noticias, principalmente políticas) por lo que no estaba obligado a investigar ni informarse respecto a lo que publicaba o tuiteaba”.

Añade Einer M. Juárez:

“A través de Twitter, en contra de cualquier norma ética, profesional, personal, seria comenzó un acoso contra Joaquín López Dóriga y su esposa, proporcionando e incitando a sus seguidores a marcar el número telefónico del negocio de la esposa del primero para que fuera atacada; al igual que emprendió la misma acción en contra de diputadas (Purificación Carpinteyro entre otras); acosa a Julio Hernández, director de La Jornada, a Beltrán del Río, mandándoles o mencionándolos en sus tuits cada 5 minutos durante días para después, si alguno llegase a bloquearlo, como un infante de primar los “exhibiría” por bloquearlo”.

“Asegura siempre tener “pruebas irrefutables”, “evidencia contundente”, inventa situaciones incluso de otros países intentando comparar México con lo que pase en ellos, pero, cuando se le reta a exhibirla, desvía el tema”.

Julio C. Roa no esconde en el anonimato su nombre, pero ello facilita entender su origen. Salió de Puebla. Al parecer es de Pahuatlán, una población casi colindante con Hidalgo. Se fue a Chicago. Conoció a su esposa Eve, fundadora de un negocio de servicios de limpieza a domicilio en el que –no está mal pero habría que ver en qué condiciones- contrata a migrantes mexicanos y centroamericanos. (http://www.evenbettercleaning.net). Esta se ubica o ubicaba en Ontario, Canadá.

Roa se fue de Chicago donde inicio el proyecto de blog de noticias –muchas de ellas tomadas desde medios mexicanos a las que sólo les daba su orientación política. Nunca ha dejado el blog. Tampoco ha abandonado MorenaUSA de la cual es promotor. Radicó en Toronto.

Según la página de Even Better Cleaning, Roa estudio Ingeniería Ambiental durante 4 años.

Roa y Montenegro tienen derecho a decir lo que quieran y compartirlo con quien gusten, a través de sus espacios o los medios que les hacen eco tanto en México como otros países.

Roa no sólo milita. Sabe manejar redes e incidir en los ruidos cibernéticos.

Mucho ruido, por cierto, es el que hay contra Roa. Alguien preguntó en  Twitter que sería bueno saber por qué el “periodista” abandonó Canadá por supuestas imputaciones de delitos para irse de regreso a Estados Unidos, pero ahora a Florida.

Si se ha cuestionado que la prensa en México tiene niveles de credibilidad y confianza en un nivel promedio de 6.5 en una escala del 1 al 10, según un estudio de la empresa Consulta Mitofsky, The Guardian ha quedado o debería quedar en el descrédito porque ha venido incidiendo en varios temas que se le han revertido. ¿Qué pasó con sus filtros? ¿Por qué debió disculparse también con Televisa?

Por lo pronto le viene una demanda de la abogada Aurora Pierdant como compensación por el daño a su reputación. ¿Y Roa? ¿Y Montenegro?

PostScriptum.- ¿Siguen nerviosos los mercados o los especuladores quieren un nuevo festín de reservas? El dólar ya por arriba de los 20 pesos por unidad.