Minuto a Minuto

Ciencia y Tecnología Misión Crew-11 de la NASA regresa a la Tierra ante enfermedad de astronauta
Las condiciones médicas serias de uno de los tripulantes obligaron a la misión Crew-11 de la NASA a regresar a la Tierra antes de tiempo
Nacional Problemas en trenes complican avance en 5 líneas del Metro CDMX
La revisión a cuatro trenes y el retiro de otro retrasaron el servicio en cinco líneas del Metro CDMX
Nacional Clima hoy 15 de enero: será un día de lluvias en gran parte del país
El pronóstico meteorológico advierte que este jueves 15 de enero será un día de frío y lluvias en gran parte del país
Entretenimiento Blackpink lanzará en febrero su primer álbum en más de tres años
Blackpink regresará el próximo 27 de febrero con su tercer EP titulado 'Deadline', la primera producción musical desde 'Born Pink'
Nacional ¿La presidenta a prueba?
          Todo está en manos de la presidenta de la República y la iniciativa que, a partir de este documento, envíe al Congreso

Existe un diálogo íntimo entre el arte y sus diversas manifestaciones; el cine, la escultura, la pintura y la literatura coquetean con guiños tímidos, —se besan la comisura de los labios— y en otras ocasiones, flirtean de manera frontal —con tocamientos impúdicos—. Un ejemplo de ello es el movimiento surrealista: la expresión espontánea y desinhibida del pensamiento y de la creación, la psiquis en automático que traspasa umbrales y se alimenta de sueños. La realidad se mira con el prisma de la concepción artística y se alimenta de creaciones sin sentido —herencia del dadaísmo— reforzada por el psicoanálisis de Sigmund Freud y el activismo contracultural. 

Joan Miró pintó y esculpió guiado por los movimientos dadaísta y surrealista: una caja de madera agujereada y forrada con papel se convertía en una cabeza de ojos almendrados y sonrisa retorcida, una percha con un vestido colgando podría representar a una mujer con los brazos abiertos. John G. Frey, historiador del arte, escribió en la famosa revista Parnassus y expresó que había poetas pintores como Joan y que su poesía consistía “en las peculiares combinaciones de imágenes que caen desde el subconsciente en el medio de la pintura automática”, y es que Joan Miró podía plasmar en un lienzo —de manera impensada y mecánica— trazos magistrales de una simpleza abrumadora y cargados de belleza. Miró trabajó con el poeta Vicente Huidobro y sus creaciones se rigieron bajo leyes propias —la poesía y la pintura como dos imanes—, un territorio donde ambos artistas componían libremente y danzaban de las letras a los colores y de los colores a la palabra. En su viaje creador, transitaron por los párrafos de Mallarmé y los caligramas de Apollinaire, del cubismo al futurismo y en esa búsqueda incesante de relaciones artísticas parieron obras que reclamaban un discurso o un lenguaje recién nacido: un leer pintura y ver poesía, un pintar y escribir al mundo desde una cascada de libertad. Según Belén Castro se trataba de “‘asesinar la pintura’ (Miró) y de ‘matar al poeta’ (Huidobro) para purificar el campo de la creación de las convenciones viciadas y de la perversión de los signos”.

La conversación pictórica entre Miró y Dalí pareciese que se lleva a cabo entre sueños, en un bar catalán donde disfrutan del café de la mañana y leen los periódicos saltándose párrafos y encabezados, sense esforç, fàcilment, disolviendo las contradicciones entre la vida y la muerte, entre lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, —André Bretón esbozaría su mejor sonrisa—.

La obra escultórica de Miró retoza con el cine de Buñuel; en varias de sus obras esculpe colmillos afilados que se muestran cual mandíbulas de hormigas juguetonas dispuestas a morder detrás de las sonrisas inocentes de su sobrina. 

Presenciar el romance y coqueteo de las diversas manifestaciones del arte es acudir a ese momento íntimo de la creación donde sentimos un cosquilleo, como si una legión de hormigas nos besara el bajo fondo de la piel.