Minuto a Minuto

Deportes El ‘Canelo’ Álvarez reaparecerá en septiembre, ante un rival por definir
Saúl 'Canelo' Álvarez regresará al cuadrilátero el 12 de septiembre en Riad, la capital de Arabia Saudí contra un rival aún no determinado
Internacional Las tensiones en Minneapolis por la actuación del ICE se disparan tras la amenaza de Trump
Las tensiones en Mineápolis crecieron tras la amenaza de Trump de invocar la Ley de Insurrección si autoridades demócratas no frenan a manifestantes que "atacan" al ICE
Nacional CDMX se perfila como “la ciudad con más seguridad” para acoger el Mundial
Clara Brigada, afirmó que la Ciudad de México está "preparada" para acoger el Mundial de fútbol como "la ciudad con más seguridad"
Internacional Machado dice a senadores de EE.UU. que hará de Venezuela un “escudo de seguridad”
Machado afirmó ante senadores de EE.UU. que su proyecto para Venezuela busca transformarla en un “escudo de seguridad” para toda la región
Economía y Finanzas México podría superar los 3 mil 600 millones de dólares en beneficios económicos por Mundial
México podría alcanzar beneficios por hasta casi 200 mil millones de pesos por la organización del Mundial 2026, al triplicar la derrama económica

Existe un diálogo íntimo entre el arte y sus diversas manifestaciones; el cine, la escultura, la pintura y la literatura coquetean con guiños tímidos, —se besan la comisura de los labios— y en otras ocasiones, flirtean de manera frontal —con tocamientos impúdicos—. Un ejemplo de ello es el movimiento surrealista: la expresión espontánea y desinhibida del pensamiento y de la creación, la psiquis en automático que traspasa umbrales y se alimenta de sueños. La realidad se mira con el prisma de la concepción artística y se alimenta de creaciones sin sentido —herencia del dadaísmo— reforzada por el psicoanálisis de Sigmund Freud y el activismo contracultural. 

Joan Miró pintó y esculpió guiado por los movimientos dadaísta y surrealista: una caja de madera agujereada y forrada con papel se convertía en una cabeza de ojos almendrados y sonrisa retorcida, una percha con un vestido colgando podría representar a una mujer con los brazos abiertos. John G. Frey, historiador del arte, escribió en la famosa revista Parnassus y expresó que había poetas pintores como Joan y que su poesía consistía “en las peculiares combinaciones de imágenes que caen desde el subconsciente en el medio de la pintura automática”, y es que Joan Miró podía plasmar en un lienzo —de manera impensada y mecánica— trazos magistrales de una simpleza abrumadora y cargados de belleza. Miró trabajó con el poeta Vicente Huidobro y sus creaciones se rigieron bajo leyes propias —la poesía y la pintura como dos imanes—, un territorio donde ambos artistas componían libremente y danzaban de las letras a los colores y de los colores a la palabra. En su viaje creador, transitaron por los párrafos de Mallarmé y los caligramas de Apollinaire, del cubismo al futurismo y en esa búsqueda incesante de relaciones artísticas parieron obras que reclamaban un discurso o un lenguaje recién nacido: un leer pintura y ver poesía, un pintar y escribir al mundo desde una cascada de libertad. Según Belén Castro se trataba de “‘asesinar la pintura’ (Miró) y de ‘matar al poeta’ (Huidobro) para purificar el campo de la creación de las convenciones viciadas y de la perversión de los signos”.

La conversación pictórica entre Miró y Dalí pareciese que se lleva a cabo entre sueños, en un bar catalán donde disfrutan del café de la mañana y leen los periódicos saltándose párrafos y encabezados, sense esforç, fàcilment, disolviendo las contradicciones entre la vida y la muerte, entre lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, —André Bretón esbozaría su mejor sonrisa—.

La obra escultórica de Miró retoza con el cine de Buñuel; en varias de sus obras esculpe colmillos afilados que se muestran cual mandíbulas de hormigas juguetonas dispuestas a morder detrás de las sonrisas inocentes de su sobrina. 

Presenciar el romance y coqueteo de las diversas manifestaciones del arte es acudir a ese momento íntimo de la creación donde sentimos un cosquilleo, como si una legión de hormigas nos besara el bajo fondo de la piel.