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“Me quieren cazar por lavado, pero nunca lo harán porque no he hecho nada malo; no hay nada en mi contra; ya me investigaron y exoneraron en Estados Unidos y México, tú mismo viste los documentos”, le dijo en junio del año pasado un airado Humberto Moreira al director editorial del diario Vanguardia de Saltillo, Ricardo Mendoza.

Moreira reclamaba un trabajo de Vanguardia. Tocaba con el índice de la mano derecha el pecho de Mendoza. Estaban en la casa del exgobernador de Coahuila y expresidente del PRI nacional en la colonia Lomas de Lourdes, en el sur de Saltillo:

—¡Cuáles empresas irregulares, cuáles inversiones millonarias en España! Me dedico a estudiar mi maestría. Todos esos que andan diciendo que me robé dinero y lo traje a España, pues va a pasar lo mismo que cuando decían que me llevé dinero a Estados Unidos, a Texas, y ya demostré cómo terminó esa investigación. El fisco de Estados Unidos me exoneró de cualquier delito a mí, a mi esposa, a mis suegros.

Estaba alterado por la nota de Vanguardia sobre su participación en inversiones en Texas con recursos de procedencia ilícita con el extesorero estatal, Javier Villarreal, y el exgobernador Jorge Torres:

—Pues solo espero que alguien se atreva a acusarme de eso para que vean cómo los demando y los meto al bote. Nada de eso es cierto.

Se atrevió la autoridad española que, ahora se sabe, investiga a Moreira desde marzo de 2014. El viernes lo detuvieron en Madrid. Sin pruebas sólidas, a partir de presunciones.

La Audiencia Nacional de España alega que Moreira recibió depósitos en bancos españoles por 199 mil euros, y que esos depósitos abren la posibilidad de “entramados societarios” que lleven a acusarlo de “blanqueo de capitales, malversación de caudales públicos, cohecho y organización criminal”.

Abran, lleven, prueben. En buen romance, la justicia española no tiene más que depósitos por 199 mil euros. Moreira radicó en Barcelona de enero de 2013 a enero de 2014. Lo transferido equivale a unos 16 mil 500 euros mensuales, poco menos de 300 mil pesos mensuales. Por eso lo detuvieron. Porque el exgobernador “no justificó el monto total de lo recibido, ni lo elevado de los importes”. Y porque eso “podría estar relacionado con el blanqueo de capitales”.

Por el monto del dinero bajo sospecha, por lo endeble de la acusación, cabía esperar que Moreira alcanzaría la libertad condicional. No. El magistrado de la Audiencia, José de la Mata, la negó alegando riesgo de que se fugue y destruya pruebas.

Quizá aparezcan pruebas demoledoras. Hoy, Humberto Moreira ha sido cazado por transferirse unos 300 mil pesos mensuales de Saltillo a Barcelona durante un año. Ese es el tamaño del asunto. Hoy.

MENOS DE 140. Hizo una crónica fantástica y, desafortunadamente, una entrevista no muy lograda: Alejandro González Iñárritu sobre Sean Penn y El Chapo.

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