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Entre los países afectados por la imposición de aranceles en América Latina se encuentran México, Guatemala, Honduras y El Salvador

 

Hace ya bastantes años, un compañero de trabajo ejecutivo, que había sido picudo mandamás en la poderosa firma jabonera Procter and Gamble, me introdujo a los secretos de la publicidad comercial, que sin duda conocía muy bien. Jaime me reveló que la palabra mágica para convencer de las bondades de cualquier producto es “nuevo”. La voluntad inmanente de los humanos de cambiar, esperando siempre algo mejor, se encierra en ese vocablo, que convence a todos.

Me imagino que eso es lo que los políticos están introduciendo a su vocabulario.

El otro gran secreto, me dijo, es la magnificación al absurdo de las cifras. Uno se puede pelear con cualquier cosa, pero no con los números.

En 1943, la cerveceera de Pablo Díez y los hermanos Oyaramburu Arce lanzó una campaña publicitaria basada en la simple frase: 20 millones de mexicanos no pueden estar equivocados. Yo no sé si la cifra era correcta, pero fue efectiva. México estaba entrando al mundo de las macrocifras, ciertas o no. Algo que se hace llamar democracia, y que se confunde permanentemente con mayoría. La carta mayor.

Los cuatreros del segundo piso en México, bordan la costura de las cifras gruesas. La señora presidente con A, cada vez que se le ocurre  se cuelga la medalla de la fortalece del peso mexicano. Ella sabe -y si no lo sabe es ignorante- que es la debilidad mundial del dólar, moneda que es referente para el precio del peso, el artificio para hacernos creer en el super peso. Sucede lo mismo con las cifras estratosféricas de la inversión directa de capital extranjero a nuestro país; se nos olvida el cierre de la Nissan en Cuernavaca, las mentiras de Samuel García con la megaplanta en Pesquería  de ElonMusk -su compadre- y el billón, eso dijo, billón de dólares ,que Nvidia iba a sacar de su buchaca para que Samuelito se cubriera de gloria.

Más pronto cae un hablador que un cojo, decía mi abuela.

Entre las mentiras preferidas por el cuatrote y su señora presidente con A, están los 13 millones de mexicanos que -según ellos- abandonaron la pobreza; según yo, pasaron de la extrema a la soportable, con los 150 dólaes que Morena les entrega del presupuesto nacional al mes. Diría la cervecería Modelo, 13 millones de mexicanos no pueden estar equivocados: y la Victoria, que también es nuestra.

Esa victoria aparente tiene un costo que pronto vamos a sentir. La recaudación fiscal, de donde salen los billetes para el estipendio bimestral, no crece en la medida que necesita. El pavor que Morena le tiene a una reforma fiscal que le dé más dinero para invertir en infraestructura y solucionar el problema de la pobreza nuestra, solo se iguala al miedo que le provoca el peligro de hacer valer la ley ante los desmanes de los Halcones que patrocina ocn la otra mano en cada manifestación que no sea de alabanza.

Me encontré en un libro viejo de ensayos de Carlos Monsiváis, una sabia frase que pensando en el porfiriato hay que aplicarla a los cuatreros del segundo piso: “Generosos, los porfiristas donan un mar de panes. La caridad -ayer como ahora- primero es una representación y luego es una concesión. Se teatraliza el dinero, la superioridad moral, la decisión de aliviar (periódicamente) las penas. Se concede la foto y la quietud ante las gratitudes circundantes.”

13 millones de mexicanos no pueden estar equivocagados.

PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): América paraa los americanos no es una frase equivocada. La usan los gringos para, según Trump, cambiar el nombre de un Golfo y vender cacuchas rojas con el lema de MAGA como si fueran camisetas del Chicharito.

Estamos en los tiempos de la distracción: que si las tropas desembarcan o no en Maracaibo; que si las historietas porno de Epstein y amigochos se convertirán en serie de Neflix; que si el gusano barrenador ya nos perforó el menudo, o si vamos a poder salvar el TMEC que tanto necesitan los vecinos del Norte, o si los ratoncitos verdes que bautizó Seyde anotarán un gol, unito, el año que viene..

Todo, para que se nos olvide los problemas de a devis: la economía, estúpido.

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