El primer periodo de cuatro años de Jerome “Jay” Powell al frente de la Fed concluye en febrero del próximo año. El presidente Joe Biden tiene la facultad para ratificar a Powell para un segundo periodo de cuatro años o para nombrar un nuevo chairman.

El cargo de chairman de la Fed puede ejercerse durante múltiples periodos de cuatro años, ya sea de manera consecutiva o no consecutiva, siempre y cuando el nombramiento sea ratificado por el Senado.

El récord de longevidad al frente de la Fed lo tiene William McChesney que se mantuvo en el cargo de 1951 a 1970. Detrás de McChesney se encuentra Alan Greenspan que ejerció el cargo de 1987 a 2006. La posición de Presidente de la Fed es raramente politizada.

Durante siete de las últimas ocho administraciones presidenciales, los jefes del Ejecutivo han ratificado para un segundo periodo al Presidente de la Fed nombrado por sus antecesores independientemente del partido en el poder.

La única excepción fue el nombramiento del mismo Powell, en sustitución de Janet Yellen, por parte de Donald Trump hace cuatro años. En aquella ocasión, la decisión de Trump fue motivada por su rechazo a todo lo relacionado con la administración Obama.

A pesar de que el consenso general era que Yellen había hecho un gran trabajo al frente de la Fed, su pecado fue haber sido nombrada por Obama para presidir la Fed en el 2014 en sustitución de Ben Bernanke que ya había cumplido dos periodos al frente de la Reserva.

Aunque Powell es el primer Presidente de la Fed, en más de 40 años, que no es un economista de profesión, su experiencia como miembro del Comité de Mercado Abierto de la Fed (FOMC, por su sigla en inglés) desde el 2012 y su reputación como una mente analítica brillante permitieron una transición sin sobresaltos.

A pesar de la afiliación de Powell al Partido Republicano, su nombramiento como miembro del FOMC en el 2012 se dio durante la administración Obama y su ratificación en el senado hace cuatro años no tuvo problemas.

Durante estos casi cuatro años que ha estado al frente de la Fed, Powell ha cumplido cabalmente con su función, refrendando su reputación como un estudioso y pragmático constructor de consensos.

La primera tarea de Powell al convertirse en chairman de la Fed en el 2018 fue la continuación del retiro ordenado de los estímulos monetarios iniciado por Yellen. Sin embargo, la llegada de la pandemia en el 2020 obligó a la Fed de Powell a actuar de manera ágil y determinante para amortiguar el impacto de un alto súbito y prácticamente total en la actividad económica a nivel global.

Independientemente de si es ratificado o no, Powell será recordado por su controvertida modificación al marco de referencia de decisiones de política monetaria para, en principio, privilegiar el objetivo de pleno empleo sobre el de control de la inflación. La modificación consistió en cambiar el objetivo de inflación de la Fed, que durante muchos años ha sido 2%, a un objetivo “promedio de 2 por ciento”.

Aunque la redacción es ambigua, la esencia del cambio es que, en caso de ser necesario, la Fed puede mantener las tasas de interés de referencia en niveles por debajo de su nivel neutral aún y cuando la inflación supere el objetivo de 2 por ciento.

Este nuevo marco de referencia está precisamente a prueba en estos momentos en los que las tasas de interés siguen en cero y la Fed mantiene su programa de inyecciones de liquidez a pesar de que la inflación lleva varios meses por arriba de su objetivo.

Aunque la Reserva ha señalado que el comienzo del retiro de los estímulos es inminente y que el repunte inflacionario es un fenómeno transitorio, hay una buena cantidad de observadores que piensan que la Fed se ha quedado detrás de la curva. En este contexto, será interesante que decisión toma Biden. Por ahora, parecería que la gestión de Powell al frente de la Fed podría renovarse.