Jackson Hole: política monetaria en una economía dispareja

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Joaquín López-Dóriga OstolazaSin Fronteras

Como es costumbre, este evento congrega a las principales autoridades financieras del mundo como las cabezas de bancos centrales y ministros de finanzas, y a especialistas como académicos y analistas

A partir de hoy, las miradas del mundo financiero estarán enfocadas en el Simposio Anual de política monetaria organizado por la Fed de Kansas City que tradicionalmente se lleva a cabo en el poblado de Jackson Hole, Wyoming y que por segundo año consecutivo se hará de manera virtual.

Como es costumbre, este evento congrega a las principales autoridades financieras del mundo como las cabezas de bancos centrales y ministros de finanzas, y a especialistas como académicos y analistas.

Este año, el tema principal del simposio “Política macroeconómica en una economía dispareja” debe generar un interesante debate sobre el papel de la política monetaria en el contexto actual.

El año pasado, la Fed aprovechó la reunión de Jackson Hole para presentar las conclusiones del ejercicio de revisión del uso de las herramientas de política monetaria a disposición de la Fed para cumplir de manera más eficiente con su objetivo dual de estabilidad de precios y pleno empleo.

La presentación de dichas conclusiones confirmó la adopción de un nuevo marco de referencia para la toma de decisiones de política monetaria con un enfoque más acomodaticio. El nuevo marco de referencia, adoptado desde el año pasado, ha permitido a la Fed privilegiar el objetivo de pleno empleo y tolerar niveles más altos de inflación.

Aunque la Fed no modificó su objetivo de inflación de 2%, introdujo el concepto de un “objetivo promedio de 2%” lo cual le ha dado la flexibilidad para mantener las tasas de interés de referencia en niveles por debajo de su nivel neutral aún y cuando la inflación supere el objetivo de 2 por ciento.

La Fed ha aprovechado este nuevo marco de referencia para mantener una política monetaria súper expansiva a pesar de que el indicador preferido de la Fed, el core PCE index, lleva cuatro meses por arriba de 3 por ciento.

La Reserva ha enfatizado tres puntos clave para diferir el inicio del proceso de normalización de su política monetaria. El primero es que las presiones de precios son un fenómeno transitorio que obedece más a choques temporales por el lado de la oferta de bienes y servicios (como consecuencia de las dislocaciones en las cadenas de suministro y cambios en el comportamiento de los agentes económicos en algunos sectores) que a un sobrecalentamiento de la demanda.

El segundo argumento es que la recuperación económica ha sido muy dispareja, con algunos sectores regresando rápidamente a sus niveles de actividad prepandemia y otros aún sufriendo estragos.

El tercero, es que esta recuperación dispareja de la economía ha contribuido a que el nivel de empleo esté todavía por debajo de las cifras prepandemia a pesar de que el PIB ya rebasó su nivel prepandemia durante el segundo trimestre de este año.

El enfoque hacia estas disparidades en el comportamiento de la economía y el empleo debe contribuir a un debate muy interesante sobre cómo y cuándo debe empezar el retiro de los estímulos monetarios.

Como hemos comentado en este espacio, muchos especialistas argumentan que la Fed debe anunciar el inicio del retiro muy pronto o arriesgarse a cometer un error de política monetaria que podría tener consecuencias importantes.

Aunque los especialistas esperan que la discusión en Jackson Hole se centre en el tema del retiro de los estímulos, es muy probable que la Fed no haga ningún anuncio concreto sobre un posible cronograma.

Sin embargo, el mercado estará muy atento a cualquier pista que confirme un posible anuncio en la reunión de política monetaria que se llevará a cabo el 21 y 22 de septiembre.

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