Las cifras de empleo en Estados Unidos han tenido una recuperación notable después de la debacle provocada por la pandemia.

Entre marzo y abril del 2020, el cese prácticamente total de actividades generó la pérdida de 22.2 millones de empleos no-agrícolas, borrando de golpe la totalidad de empleos creados en la década anterior.

El empleo comenzó a recuperarse a partir del verano del 2020 pero no fue hasta julio de este año que las cifras alcanzaron su nivel pre-Covid de febrero del 2020.

La tasa de desempleo también ha disminuido hasta alcanzar el mismo nivel de 3.5% que tenía en febrero del 2020.

Sin embargo, la tasa de participación laboral – es decir la proporción de la población en edad de trabajar que tiene un trabajo o está activamente buscando uno – ha disminuido considerablemente. La tasa de participación se ubica actualmente en 62.1%, 1.2 puntos porcentuales por debajo de 63.2% en febrero del 2020.

De acuerdo a un estudio publicado por la Fed de Kansas City (KC), esto quiere decir que hay aproximadamente 3.6 millones de trabajadores menos en la economía.

Sin embargo, el estudio de la Fed de KC argumenta que esta cifra puede resultar algo engañosa ya que el crecimiento de la fuerza laboral es influido por un conjunto de variables como el crecimiento poblacional y los cambios en la tasa de participación laboral.

Para hacer la comparación más relevante, el estudio analiza el comportamiento de estas variables.

En primer lugar, el estudio calcula que el número de personas en edad de trabajar (mayores de 16 años) aumentó en 3.8 millones entre febrero del 2020 y marzo del 2022. Estas cifras reflejan una desaceleración en el crecimiento poblacional con respecto a la tendencia del periodo 2015-19.

De haberse mantenido el ritmo de ese periodo, la población en edad de trabajar hubiera sido mayor en 1.8 millones de personas.

El estudio identifica un factor clave en la desaceleración del crecimiento en la fuerza laboral: una fuerte caída en el número de llegadas de inmigrantes hacia Estados Unidos.

Esta tendencia comenzó con las políticas de la administración Trump y se exacerbó con la pandemia que provocó el cierre temporal de fronteras terrestres y una quasi-parálisis de las entidades de gobierno encargadas de administrar los servicios de visas para inmigrantes.

Entre el 2010 y el 2016, el promedio anual de inmigrantes netos hacia EU fue de aproximadamente 900,000. Para el periodo 2017-19 el promedio anual disminuyó a 740,000 y para el 2020-21 la cifra promedio fue de apenas 340,000.

El paper de la Fed de KC hace referencia a un análisis de Giovanni Peri y Reem Zaiour publicado en el 2022 en el cual se estima que la disminución en las tendencias de migración de los últimos dos años se traduce a 2 millones menos de migrantes en la fuerza laboral.

El estudio de la Fed de KC también argumenta que el envejecimiento de la población ha contribuido que la fuerza laboral crezca a una tasa menor a la tendencia pre-Covid.

Los grupos de mayor edad suelen tener una tasa de participación laboral más baja. El estudio calcula que el envejecimiento poblacional contribuyó a una reducción de 0.5 millones de personas en la fuerza laboral.

Después de incorporar el impacto negativo de la desaceleración en el crecimiento de la poblacional y el envejecimiento de la población, el estudio concluye que aún hay 2 millones de personas “ausentes” de la fuerza laboral en comparación con febrero del 2020.

La pregunta crucial es si la disminución real en la fuerza laboral está relacionada con factores coyunturales (trabajadores “desincentivados” a regresar al mercado laboral) o estructurales (como una disminución permanente en los flujos migratorios anuales y/o un envejecimiento irreversible de la gente en edad de trabajar.

Si la disminución en la tasa de participación es realmente un tema estructural, la escasez de trabajadores podría contribuir a mayores presiones salariales y complicar el combate a la inflación.