¿Mercados vulnerables a una corrección?

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Joaquín López-Dóriga OstolazaSin Fronteras

A partir de abril del año pasado, los mercados han tenido una racha alcista con muy pocas interrupciones, llevando al índice S&P 500 a un máximo histórico de 4,534 puntos el 2 de septiembre pasado

Una corrección en un índice accionario se define como una caída de 10% o más a partir de un máximo. La última corrección del S&P 500 ocurrió en marzo del 2020 con la llegada de la pandemia y la implementación de restricciones a la movilidad que tuvieron un impacto devastador en la actividad económica.

A partir de abril del año pasado, los mercados han tenido una racha alcista con muy pocas interrupciones, llevando al índice S&P 500 a un máximo histórico de 4,534 puntos el 2 de septiembre pasado.

Ese nivel representó un incremento de 103% con respecto al mínimo pandémico de 2,237 puntos alcanzado el 23 de marzo del 2020. El máximo del 2 de septiembre también representa un incremento de 34% contra el nivel máximo prepandemia de 3,380 puntos registrado el 12 de febrero del 2020.

Después del descalabro de marzo del 2020, el S&P ha tenido un retorno mensual positivo en 14 de los últimos 17 meses, lo cual es una racha prácticamente sin precedentes.

Los únicos meses en rojo fueron septiembre (-3.9%) y octubre (-2.8%) del 2020; y enero del 2021 (-1.1 por ciento). Sin embargo, las cifras mensuales ocultan dos episodios en los que el S&P 500 estuvo a punto de entrar en territorio de corrección.

El primero fue entre el 2 y el 23 de septiembre del 2020 en el que el índice experimentó un retroceso de 9.6 por ciento. El segundo fue entre el 12 y el 30 de octubre cuando el índice cayó 7.5 por ciento. A partir de ahí, el S&P 500 ha mantenido una tendencia constante al alza en la que los ajustes a la baja han sido poco frecuentes y de magnitudes minúsculas.

Los pilares de este desempeño histórico han sido la combinación de una política monetaria masivamente expansiva, un paquete de estímulos fiscales de gran magnitud y la reapertura de la actividad económica impulsada por el ambicioso plan de vacunación.

Durante la racha alcista, la gran ola de dinero creada por las políticas de estímulo monetario y fiscal y la fuerza de la reactivación económica han avasallado a cualquier factor de riesgo. Sin embargo, el balance de riesgos podría estar empezando a cambiar y los mercados han empezado a tomar un respiro.

En lo que va de septiembre, el S&P 500 marca un retroceso de 1.7%, que de mantenerse terminaría con una racha de siete meses seguidos con desempeño mensual positivo. El desempeño positivo de los últimos días hace menos evidente la caída de 3.7% observada entre el 31 de agosto y el 21 de septiembre.

En la actualidad, las principales preocupaciones de algunos especialistas se centran en los siguientes puntos: i) un contexto de valuaciones muy por arriba del promedio histórico; ii) el inminente inicio de un proceso de normalización de la política monetaria por parte de la Fed; iii) el fin de los programas de estímulo fiscal; iv) una desaceleración en el ritmo de recuperación de la economía; v) la escalada en el enfrentamiento político entre demócratas y republicanos para aprobar el incremento en el techo de endeudamiento y el presupuesto gubernamental; y vi) las posibles ramificaciones de los acontecimientos en China relacionados con la quiebra del gigante inmobiliario Evergrande y la creciente intervención del gobierno chino en los mercados privados.

La respuesta de los más optimistas es que algunos de estos factores de riesgo –como el tema del presupuesto y el techo de la deuda– son de muy baja probabilidad como para preocupar a los mercados, mientras que otros –como el caso de Evergrande y la intervención China en las empresas privadas– son de repercusiones limitadas para el mercado estadounidense.

Finalmente, la percepción sobre la normalización de la política monetaria y el fin de los estímulos fiscales es que ya están, en gran medida, descontados por los mercados. Aunque la Fed ha hecho un buen trabajo para transmitir que sus planes de normalización se darán de manera muy gradual y ordenada, existe el riesgo de que una inflación más persistente que transitoria pueda obligar al banco central a adelantar su calendario para retirar los estímulos.

No obstante, mientras no haya sorpresas negativas en este frente y las tasas de interés de largo plazo sigan un proceso gradual y ordenado de alza, cualquier corrección debería ser de carácter transitorio. El tema de China lo dejaremos para otra edición.

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