Minuto a Minuto

Nacional Se esperan 20 concentraciones en la CDMX este 14 de mayo
Estas son las 20 concentraciones que se esperan a lo largo de este jueves en la CDMX
Nacional Sheinbaum conversa con presidente de Corea del Sur; hablan sobre BTS, Energía y Economía
La presidenta Sheinbaum tuvo una conversación telefónica en las últimas horas con su homólogo de Corea del Sur, Lee Jae-myung
Internacional Develan una escultura de Gabriel García Márquez en Venezuela para honrar su legado
La escultura de Gabriel García Márquez fue colocada en los Escritores de Baruta, Venezuela, y contiene elementos de su legado literario
Nacional Chihuahua, la ley y las campañas
          Pero el punto en el que no se ancla es que la CIA opera en forma clandestina con independencia de leyes y gobernantes. Esa, la clandestinidad, es su llave y para que el argumento anterior se tipifique, la FGR tiene que probar que la gobernadora sabía del operativo y la presencia de los agentes de la CIA, lo que hasta ahora ha negado
Deportes Shakira, Madonna y BTS actuarán en el show de medio tiempo de la final del Mundial
Aunque la FIFA no lo ha confirmado, el show de medio tiempo extendería el descanso más allá de los 15 minutos reglamentarios

Dionisio (para los griegos) o Baco (para los romanos) es un dios nacido de Zeus y su amante Sémele. Cuando Hera —la esposa de Zeus— descubre la infidelidad, se encela y persuade a Sémele para que le pida a Zeus que le muestre su verdadera apariencia. Por su osadía, Sémele es carbonizada y en ese instante Zeus toma al palpitante feto y lo termina de engendrar en su propio muslo. Dos meses después nacerá Dionisio. 

Baco es el dios del ímpetu natural, de la vegetación y la vida desbocada, de la vid y del vino, del entusiasmo y del éxtasis, —un gran personaje a quien encomendarnos—. Para ser reconocido como dios tuvo que viajar por el mundo conquistando los corazones de los mortales que se dejaran seducir. Fue tema para Homero, Eurípides, Platón, Aristóteles y Ovidio, por nombrar algunos. 

Dionisio tiene una naturaleza luminosa y oscura —como todos los humanos— seduce, arrastra a la locura, al placer, al éxtasis y al desenfreno pero también a la locura, a la muerte y a la corrupción. Es un dios contradictorio y ambivalente —como todos los humanos—. Su campo de juego es la alegría de los hombres hasta su último suspiro, regalar un estado de exuberancia y liviandad. 

Dionisio es el creador del vino y por ende, el dios de la liberación; levanta las penas por medio de su bebida y por ello causa alegría entre los mortales. Ya lo celebraba Baudelaire: “¡Oh Baco, que los viejos remordimientos duermes!”

El hombre ha gozado de los beneficios del vino y celebra sus propiedades: previene enfermedades cardiacas y la artrosis, ayuda a aumentar los niveles de colesterol bueno, tiene poder antioxidante, es decir, ralentiza el envejecimiento. Eso sí, los doctores recomiendan no tomar más de dos copas al día.

El influjo de Dionisio permea hasta en aquella última cena, donde el vino es la bebida elegida para convertirse en la sangre divina, en el rito por excelencia. Y el vino se convierte en libro: evoluciona desde el primer capítulo hasta llegar a un final inesperado. En sus páginas encontramos la génesis del amor, en el cortejo hay un ritual mágico y profundamente sensorial —si lo tratamos como a un amante— aguzaremos nuestros sentidos para deslizarnos ante su poder seductor: se ve, se huele, se menea, se paladea, se traga, nos complacemos. 

¿Quién tiene la fuerza suficiente para no resistirse a la naturaleza de Dionisio? Apartamos los pesares mientras libamos un líquido perfecto. Danzar con nuestra naturaleza —y su ambivalencia— es mirarnos y reconocernos a nosotros mismos. A la mañana siguiente —cuando se marcha el influjo de la vid de nuestros cuerpos— transitamos por un camino en el cual nos “miramos desde afuera” y, a veces, toma tiempo reconocer a ese ser que somos en libertad, cuando el ego, las máscaras y nuestra naturaleza oculta se quedan al fondo, en los sedimentos de la botella.