Minuto a Minuto

Internacional Hallan culpable en EE.UU. a paquistaní de conspirar para asesinar a Trump
Asif Merchant aseguró desde la silla de los testigos que se vio obligado a aceptar contratar sicarios en EE.UU. -que resultaron ser agentes del FBI- por temor porque su familia en Irán había sido amenazada, que no lo hizo "por voluntad propia"
Deportes Cristiano Ronaldo completará la recuperación de su lesión muscular en España
El periodista italiano de deportes Fabrizio Romano reportó que la lesión de Cristiano Ronaldo es más grave de lo esperado
Nacional Sheinbaum resalta avances en seguridad en Jalisco; revela Plan Kukulkán rumbo al Mundial 2026
“Ha habido una extraordinaria coordinación, un trabajo conjunto y estamos aquí para decirle a todas y todos en Jalisco que estamos juntos, trabajando por la paz, la seguridad y el bienestar”, aseguró Sheinbaum
Entretenimiento Harry Styles regresa a la música con una fiesta analógica y televisada en Mánchester
Harry Styles certificó su regreso con el lanzamiento de su cuarto álbum de estudio, 'Kiss All The Time' y un concierto especial en Mánchester
Internacional Irán lanza una nueva ola de ataques aéreos contra Tel Aviv y otros territorios
La Agencia Tasnim de Noticias, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, informó de la vigésimocuarta oleada de bombardeos contra "el corazón de los territorios ocupados y Tel Aviv"

Visité un hammam en Estambul y fue como irrumpir en las pinturas de Jean Auguste Dominique Ingres, Edouard Debat-Ponsan y Jean-León Gérome o humedecerme entre las páginas de En las manos del aire, de Alberto Ruy-Sánchez. Los hammams han sido puntos neurálgicos de reunión social de la cultura islámica; combinan los rituales de higiene otomana, el baño romano y las abluciones de la religión. Por ello, en la cultura islámica, los baños tienen sentido religioso y cívico.

La recepción fue en el camekan, —una especie de vestidor— donde me entregaron ropa íntima desechable, sandalias de goma y un paño muy delgado para cubrirme. Apareció mi masajista o tellak, Myriam, de ojos negros, con una sonrisa que era hogar. De la mano de Myriam, llegué a un lugar cálido y luminoso llamado hararet. Me sentó en una banca tibia de mármol y abrió las llaves del agua para llenar una jofaina incrustada en las paredes de mármol de la habitación. Con una concha dorada mojó mi cuerpo con agua tibia, me humedecía y sonreía, —supongo que era por mis ojos despejados en señal del descubrimiento de una experiencia nueva, íntima, reconfortante y alegre—. Pasó una tela exfoliante por mi piel removiendo las células muertas y al terminar, fuimos de la mano a una plancha de mármol tibia. Me recostó boca arriba y sumergiendo una tela de cielo en jabón creó burbujas que colocó sobre mí. Masajeó cada uno de mis músculos de una manera tierna pero firme, luego me hizo girar y siguió con la espalda y las piernas. Cuando terminó, nos dirigimos a una habitación en la cual había otra jofaina empotrada —la llenó con agua tibia— y me limpió como cuando yo solía bañar a mis hijos cuando eran pequeños: talló mi cuerpo entero, me abrió los brazos, enjabonó mis sobacos, lavó mi pelo. El jabón olía a jazmín. Yo la miraba, ella sonreía. Me enjuagó con agua tibia y al final, vertió agua fría en mis pies. Envolvió mi pelo en una toalla y en otra, mi tronco. 

Sin soltarme de la mano me encaminó a una sala y sirvió té caliente de hibiscos y unos dulces turcos. Era un espacio íntimo y social a la vez, estábamos varias mujeres que, despojadas de maquillaje y cubiertas solo por toallas, charlábamos mientras nos animaba el té caliente. No conocía a las mujeres de la sala y no era necesario, éramos tribu platicando nuestra experiencia. Mi piel salió tersa, también mi sonrisa. 

La limpieza del cuerpo y del espíritu es una iniciación, un ejercicio afectivo reservado. El baño muestra un significado de erotismo más amplio que el tradicional: la tersura de los olores deleita, la tibieza del agua y su lento recorrido por el canal de la espalda alivia. La mirada, la sonrisa y las manos de quien te baña revelan una intimidad cómplice y festiva. El ritual del amor es un acto trascendente que va más allá de nosotros: lavamos nuestro cuerpo y el de quien amamos, avanzamos concéntricamente hacia un lugar de bienestar.

Satisface llegar a la meta, que, si miramos bien, es el camino mismo.