No hay día que no nos invadan las preocupaciones, las angustias y el cansancio por la vida que llevamos.

Sea cual sea, estemos en donde estemos y seamos quienes seamos. Cada uno enfrentamos como podemos o como creemos que es la mejor forma, a todo aquello que se nos va cruzando por el camino, llámese dificultad u obstáculo.

La fotografía a veces ayuda a recordarnos que el tiempo sí es una buena cura, porque aleja lo que un día nos llevó al llanto, a la tristeza, al enojo y la desesperación. La imagen más reciente nos reencuentra con otro.

La fotografía siempre tiene una causa y los fotógrafos salimos a capturar lo que vemos con una intención.

Hay quienes gustan ser fotografiados para olvidar, contrario a lo que todos pensamos a la hora de capturar un momento. Elegir cambiar la mirada, la escena, la ropa, el estado de ánimo y hacer click.

Olvidar por un fragmento de tiempo la dureza del día a día, y entonces es mejor combinar lo que no es tan fácil llegar a tener para congelarlo y cada que se pueda ver, sí recordar que también se vale olvidar.

Mehmet Aslan, el fotoperiodista turco que captó esta escena entre un hombre y su hijo, ayudó a que los protagonistas y nosotros, olvidáramos por un momento que el dolor y los efectos de la guerra son permanentes.

Manzul al-Nazzai es el nombre del padre, del hombre de pie con una pierna mutilada, haciendo equilibrio con una muleta mientras carga a su hijo.

Los dos como un sello distintivo del paso de una guerra.

Ellos huyeron desde hace tres años de Siria y ahora viven en la frontera de Turquía junto con su familia, en un campamento de refugiados.

Mustafá es el nombre del pequeño de 5 años que se entrega por completo a la mirada y sonrisa de su padre, quien lo carga, lo levanta como un avión y se entrelazan con sus historias y sus vidas.

El padre perdió la pierna a causa de una bomba, y su pequeño nació con una enfermedad causada por un gas nervioso liberado durante la guerra de Siria, que fue aspirado por su madre, que le hizo no desarrollar sus extremidades.

Los dos como el vestigio de un mal interminable en Siria: la guerra.

Buscar una causa para entender que la dificultad de la vida puede ser inmensa, y dejarte completamente incompleto.

Una escena que trastoca el pensamiento y la emoción, provocadora de que la vida no es tan compleja como la creemos.

La luz del atardecer iluminando al padre y al hijo, el exterior de una casa que podría estar con los troncos de árbol revueltos y desordenado por el simple hecho de que un niño de cinco años vive allí, pero no, en cambio, la limpieza en el piso y el orden alrededor para que padre e hijo puedan moverse con facilidad.

El cielo gris tras una guerra, los árboles en pleno otoño, desojándose y sintiéndose desolados mirando cómo la vida a su alrededor está en estas dos personas, que siendo como son y siendo completos incompletos, hacen todo por vivirla.

Fotografiar siempre tendrá una causa, y esto que captó Mehmet Aslan está haciendo lo propio, logrando que todos conozcamos su historia y muchos estén donando, ayudando y completando el tratamiento para que Mustafá pueda tener prótesis algún día.

La fotografía ganó el Siena International PhotoAwards y así es como llegó a los ojos de todos nosotros.

La guerra solo tiene fin, cuando la mirada de un niño puede ver a su padre y vuelve a sonreír.

La Dificultad de la Vida Laura Garza Mehmet Aslan
Foto de Mehmet Aslan