Las quimeras de AMLO

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Alberto AguirreSignos vitales

Practicante del beisbol —es segunda base y cuarto bate de un equipo de veteranos en la Liga Olmeca—, Andrés Manuel López Obrador quiso traer un equipo de las Ligas Mayores al Distrito Federal hace 15 años, cuando era jefe de Gobierno.

Practicante del beisbol —es segunda base y cuarto bate de un equipo de veteranos en la Liga Olmeca—, Andrés Manuel López Obrador quiso traer un equipo de las Ligas Mayores al Distrito Federal hace 15 años, cuando era jefe de Gobierno.

Bud Segil era entonces el comisionado de la MLB y dio su aval al proyecto. Las negociaciones —del lado mexicano— fueron encargadas al consultor Rogelio Ramírez de la O, quien contactó y convenció a Billy DeWitt Jr para que valorara una oferta de compra por la franquicia de los Cardenales de San Luis.

Faltaba la autorización de los dueños. Y que hubiera un parque digno. A las autoridades capitalinas tocaban las gestiones que permitieran construir un estadio para 30,000 espectadores. AMLO buscaba una transformación radical del DF para proyectarlo como una urbe de clase mundial, con una economía boyante y una infraestructura eficiente.

Ninguno de los propietarios de Los Tigres o los Diablos Rojos intervendría en la operación. Carlos Slim haría la inversión. Las opciones para construir la nueva casa de los Cardenales eran la Ciudad Deportiva, en la Magdalena Mixhuca o los viejos terrenos de la Refinería 18 de marzo.

Alguien se interpuso —algunos creen que fueron los dueños tradicionalistas, otros señalan al expresidente Carlos Salinas de Gortari— en el tramo final de las negociaciones y ese plan quedó frustrado, aunque desde entonces se sabía que la capital mexicana cuenta con las instalaciones y el público para eventos de primera línea, ya sean conciertos, fechas del serial de la Fórmula 1 o juegos de la NFL y la NBA.

Ahora, un grupo de empresarios locales —liderado por Salvador Cosío— busca traer una franquicia de la NBA a la CDMX. El comisionado Nat Silver confirmó que un equipo de la G League —las ligas menores del basquetbol profesional— podría comenzar a jugar la próxima temporada.

López Obrador incubó su amor al beisbol e ideó gran parte de las políticas públicas que ha postulado durante su carrera política en la Chontalpa. Allí y antes, en la cuenca veracruzana, asimiló la diferencia sustancial entre el agua como recurso natural y como servicio público domiciliario. Y que en México amplias regiones de México es indispensable contar con la infraestructura para almacenarla, conducirla, tratarla y distribuirla, así como para recolectarla, depurarla y reusarla.

En el 2002, después de tener acceso a estudios elaborados por investigadores de la UNAM, AMLO encargó a Claudia Sheinbaum y al entonces coordinador de gabinete, Armando López, los estudios sobre la viabilidad de extraer el agua percolada en el subsuelo del valle del Mezquital, depurarla y transportarla a través de ductos y plantas de rebombeo —en un recorrido de 80 kilómetros— a la megaurbe.

El funcionario capitalino había convencido a su homólogo, Manuel Ángel Núñez Soto. El principal problema, empero, no era político sino de salud pública. Las pruebas de laboratorio —realizadas en Texas— fueron concluyentes: el agua filtrada conservaba metales pesados, aunque no en niveles críticos, y el costo financiero de su tratamiento hacía inviable la propuesta.

Más que la disponibilidad volumétrica, actualmente es el abasto de agua potable a las grandes ciudades de la región centro-occidente uno de los principales problemas, para los tres órdenes de gobierno. En las zonas centro y norte del país se dispone de 33% los recursos hídricos y su contribución al PIB es de 79.8%, ya que ahí habita 77% de la población.

En contraste, en las zonas sur y sureste se presenta 67% del escurrimiento nacional y, al ser habitadas por 23% de la población, contribuyen sólo con 20.2% del producto interno bruto (Conagua, 2016).

Hace casi tres meses, el empresario regiomontano y los consultores Jaime Collado y Jesús Benítez publicaron sus propuestas para la conformación del Plan Hídrico Nacional 2018-2024 y un estimado sobre los recursos presupuestales necesarios para satisfacer las necesidades de agua de la población. En ese periodo, calcularon, se necesitarían 475,000 millones de pesos.

“México enfrenta retos en materia ambiental, donde los costos a la salud y al medio ambiente derivados de la sobreexplotación, del uso y de la insuficiencia en la depuración del agua son significativos”, insisten los expertos, “los efectos del cambio climático también representan un reto importante, porque pueden ocasionar impactos ambientales que afecten la ocurrencia de los recursos hídricos y, por tanto, el desarrollo de diversos sectores económicos y sociales”.

Sin explotar las cuencas del Cutzamala y el Lerma, AMLO quiso incrementar el caudal acuífero para los capitalinos con una correcta operación de la infraestructura hidráulica. Eso y traer espectáculos de clase mundial al DF fueron las primeras utopías que se le conocieron al político tabasqueño. En campaña presidencial ha propuesto una red de trenes de alta velocidad y nuevas refinerías. ¿Proyectos viables o quiméricos?

EFECTOS SECUNDARIOS

AFINIDADES. Además de la potencial incineración de los lazos comerciales entre México y Estados Unidos, Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump comparten otros rasgos en el ejercicio del poder, según observó AP hace dos semanas: el uso beligerante del lenguaje y sus críticas al establishment. A siete meses de las elecciones, los medios estadounidenses reconocen que el político izquierdista es el puntero en la carrera presidencial y han comenzado a observar su potencial triunfo.

  1. Lozano versus Napito

    Javier Lozano pasó el fin de semana en Tijuana, en el cumplimiento de sus funciones como asesor de José Antonio Meade, junto con Luis Madrazo, José Ramón Martel, Armando Ríos Piter y Aurelio Nuño, participó en los simulacros del debate electoral en los que el publicista Carlos Alazraki llevó mano a la hora de definir los “posicionamientos de contraste” con los demás contendientes por la Presidencia de la República.

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  2. Expertos en debates

    En el primer debate presidencial, hace un mes, la ganadora indiscutible fue Azucena Uresti. Luego de encarar las locuras del Bronco y una presencia modesta (no llevaba lentes que combinaran con su atuendo ni adoptó un rol protagónico), por derecho propio ya ocupa un lugar destacado entre los comentocratas.

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