Minuto a Minuto

Internacional El ‘Indio’ Solari murió a causa de un ACV hemorrágico sufrido en una piscina, según fiscal
Según el parte judicial, la causa de la muerte de Solari es un accidente cerebrovascular hemorrágico de origen no traumático
Nacional Suspenden control vehicular en CDMX por falla, pero licencias permanentes siguen operando
La pausa se debe a la falla en una plataforma externa a la SEMOVI, donde se realiza la verificación de los datos de las unidades particulares
Internacional Trump nomina a Todd Blanche para fiscal general de EE.UU. en sustitución de Pam Bondi
Una de las primeras tareas de Todd Blanchese como fiscal general fue encabezar un interrogatorio con Ghislaine Maxwell, expareja de Epstein
Deportes Guadalajara recibe a Corea del Sur con mariachi y ambiente festivo
Corea del Sur realizará su primer entrenamiento este sábado en el campamento base del centro deportivo Verde Valle
mundial 2026 Irán podrá jugar en Estados Unidos: confirman visas para su selección a días del Mundial
La confirmación llega en medio de la incertidumbre generada por las restricciones migratorias impuestas por Washington

Por varias horas, durante la tarde noche del pasado domingo 28, las operaciones aéreas en el Valle de México quedaron atoradas -literalmente- en un embudo.

En las calles de rodaje del aeropuerto de la Ciudad de México, más de una veintena de aeronaves esperaban autorización de salida utilizando la única pista disponible, la denominada 05 izquierda-23 derecha. El problema es que no tenían comunicación con la torre de control terrestre.

Mientras, en el aire, otra veintena de aviones -varios procedentes de Europa- realizaban los llamados “patrones de espera de 360 grados”, es decir, volar en círculos sobre el estado de México e Hidalgo, en tanto se resolvía el problema en tierra en la terminal de la Ciudad de México.

Ni podían salir con regularidad del aeropuerto, pero tampoco podían bajar los aviones, aún con la desesperación de pilotos que reportaban bajos niveles de combustible que le impedían seguir haciendo los “patrones” o que solicitaban que se les asignaran sitios alternos, como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.

El problema siempre estuvo en el control de tráfico terrestre que causó una fuerte presión a los controladores de SENEAM asignados a las operaciones de aproximación que tienen los radares de tráfico en aire, los cuales mantuvieron comunicación constante, tensa y, en ocasiones agresivas, con los pilotos que demandaban una explicación y tiempos de terminación de la contingencia.

La torre de control terrestre del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, según el reporte oficial, fue alcanzado por un rayo que afectó todas las comunicaciones por radio.

En esa torre hay 3 frecuencias centrales a través de las cuales se mantiene la comunicación con aviones, helicópteros, algunos transportes de servicios con el objetivo de controlar todas las operaciones en calles de rodajes y pistas, así como la parte final previa a la llegada a posiciones de embarque/desembarque en las terminales 1 y 2.

Durante la fase crítica de la contingencia, que duró alrededor de dos horas, varias de las operaciones terrestres fueron apoyadas desde la torre cercana a la terminal 2 que tiene alcance limitado y la vieja torre situada en la terminal 1.

Pero ello resultó insuficiente en el momento más complicado de la contingencia por lo que, según líderes del sindicato de controladores aéreos, se debió echar mano de comunicaciones a través de mensajes por celular para transmitir las instrucciones a través de las frecuencias de aproximación.

Al final, se dio prioridad a los vuelos trasatlánticos o que reportaban bajos niveles de combustible, para obtener la autorización de desvío a sitios alternos.

El colapso por las demoras duró varias horas.