Minuto a Minuto

Nacional Mexicanos sortean la inflación comprando en mercados locales en Semana Santa
A pesar de la inflación en la primera quincena de marzo, mercados locales como el de La Viga tienen gran afluencia esta Semana Santa
Internacional Juez ordena pausar la construcción del salón de baile de Trump en la Casa Blanca
Un juez federal de EE.UU. ordenó pausar la construcción de un salón de baile en el emplazamiento del ala este de la Casa Blanca
Internacional León XIV espera que Trump reduzca la violencia en Medio Oriente
El papa León XIV expresó su deseo de que el conflicto en Medio Oriente pueda terminar incluso antes de Pascua
Internacional Jerusalén vive la Semana Santa bajo fuego por la guerra contra Irán
El panorama en Jerusalén esta Semana Santa es de la clausura de los lugares santos y la cancelación de las procesiones
Nacional Explota camioneta sobre la México-Pachuca; murió ‘el Payín’ de Los Mayos
'El Payín' fue una de las dos víctimas mortales de la explosión de una camioneta sobre la México-Pachuca, pero, ¿quién era?

El inicio del proceso electoral reaviva los llamados a discutir a fondo las propuestas de campaña. Los spots no son suficientes para conocer a los candidatos ni sus planteamientos; de ahí la exigencia de espacios en que los participantes puedan razonar, argumentar y contrastar sus propuestas. Hoy por hoy, el rígido formato para organizar debates en los medios no permite cumplir estos objetivos.

Las discusiones de fondo no figuran entre los momentos más memorables de los debates. Lo que se recuerda de estos ejercicios son episodios como los campanazos de Fernández de Cevallos en 1994, la autovictimización de Labastida en 2000 o la ausencia de López Obrador en el primer encuentro de 2006. Con escasos debates, moldes inflexibles y conductores maniatados, estas confrontaciones se reducen a simples anécdotas.

La legislación electoral vigente y sus interpretaciones judiciales empeoran la situación. El TEPJF acaba de refrendar un criterio de la SCJN que obliga a los medios a organizar debates, a convocar a TODOS los aspirantes al cargo en disputa. Con seis o más candidatos, las dinámicas se complican y acaban convertidas en monólogos aburridos y poco útiles.

Para profundizar en la personalidad de cada candidato, en su nivel de conocimiento de los asuntos públicos y en la solidez de sus propuestas, los organizadores tendrían que ser libres de decidir a quiénes invitan y cómo conducen el debate.

En un país donde los candidatos suelen evadir temas controvertidos y se inclinan por las generalidades, debe promoverse un intercambio más intenso entre los aspirantes y con los moderadores. Hacen falta más debates, en múltiples formatos y con conductores que puedan cuestionar y señalar inconsistencias.

Con el marco actual, eso es prácticamente imposible. Sin embargo, aun en estas circunstancias, los medios podrían contribuir al proceso democrático si además de retomar el conflicto o el resbalón de algún candidato en los debates, rescatan las propuestas y hacen un esfuerzo por verificar los datos y la viabilidad de cada planteamiento.