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Nacional Revisión a trenes y vías retrasan el servicio en el Metro CDMX
En medio de la restricción vehicular por la contingencia ambiental, el Metro CDMX presenta problemas en el servicio
Nacional CDMX finalizará la semana con diez concentraciones
Este viernes se esperan al menos diez concentraciones en la CDMX, por lo que habría afectaciones a la circulación vial
Internacional León XIV propone durante la Cuaresma “el ayuno” del lenguaje del odio
Así se lee en el tradicional mensaje para la Cuaresma del papa León XIV que fue publicado este viernes 13 de febrero de 2026
Deportes Juegos Olímpicos de Invierno 2026: ¿Cómo le fue al esquiador mexicano Allan Corona?
Allan Corona participó los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, al participar en la prueba de 10 kilómetros de Cross Country
Nacional ¡Se están ‘peliando’!
          A la acusación de Julio Scherer, exconsejero jurídico del presidente López Obrador contra Jesús Ramírez, su coordinador de comunicación y hoy de asesores de la Presidencia, siguió la respuesta de éste, negando y descalificando

Cientos de veces hemos escuchado al presidente López Obrador referirse en sus conferencias mañaneras a las “benditas redes sociales”.

Las alienta, las halaga y las ensalza como la alternativa para informarse más y mejor que con los medios tradicionales, a los que acostumbra denostar.
Con sus “honrosas excepciones”, el Presidente agarra parejo y estigmatiza lo mismo a la prensa escrita que a la radio y la televisión. Según él, los que no son corruptos o traficantes de influencias sienten nostalgia por los días de gloria de la mafia del poder.

A las únicas que pone bajo techo en esta tormenta de estiércol es a las redes sociales, las que por designio presidencial son impolutas, incorruptibles, incuestionables, sin malas intenciones y con una pureza tal que podría pensarse que son de origen divino.

Pero hace unos días, la nueva Torquemada mediática sentenció ante su jefe máximo: “Queremos recordarle al pueblo de México que sólo el 10 por ciento de la población en México tiene una cuenta de Twitter, por lo que el debate se vuelve irrelevante si es en unos cuantos”.

¡No me ayudes, compadre! ¿Se habrá dado cuenta de lo que dijo la propuesta como nueva directora de Redes de la Coordinación General de Comunicación Social y Vocería de la Presidencia?

Por un lado, el Presidente hablando maravillas de las redes y por el otro la nueva funcionaria presidencial reduciendo a una de ellas, a Twitter, en tamaño e importancia.

Habría que asumir también que le resultan poca cosa, anodina, insignificante, irrelevante, los más de 8 millones de tuiteros que siguen al presidente y quienes se conectan con él a través de otras plataformas.

Definida por sí misma hasta hace poco como “chaira, feminista y Amlover”, la lectora de la nueva sección de “Quién es quién en las mentiras” quizás también desdeña que en México hay 100 millones de usuarios activos de internet que consultan medios, que representan el 77.2 por ciento del total de la población, que 98.9 millones de mexicanos consultan medios con sus teléfonos móviles y que Twitter es la plataforma usada por el 61.1 por ciento de los usuarios de internet, detrás de Instagram, Facebook Messenger, WhatsApp, Facebook y el líder YouTube. (Información de la firma de consultores We are social, en colaboración con Hootsuite, la herramienta más usada para gestión de estrategias sociales, publicada en enero de 2021).

Quizás menosprecia además el hecho de que los satanizados medios tradicionales también informan a través de las redes sociales. Como esta casa editorial, cuya página es de la más consultadas, según Semrush, una de las herramientas más utilizadas por el marketing digital.

Monitor republicano
Es alarmante cómo aumentan los contagios de Covid-19 en México. Y más alarmante la actitud de nuestras autoridades. Entiendo que no quieran espantar ni regresar al maldito encierro, con las consecuencias que esto implica, pero parece que no le quieren dar el golpe. Al menos, no en público.

Es un hecho que la temida “tercera ola” ya está aquí y que cada día cobra más víctimas. Pero el hartazgo de la gente nubla su razón. Sin sentido común y sin las más elementales medidas sanitarias, tienen actividades personales, sociales y familiares, como si no hubiera pandemia. Todos queremos regresar a la vida que teníamos antes pero AÚN NO ES POSIBLE.

Mientras, crece el número de enfermos, la ocupación de camas en los hospitales y el temor de muchos que van a realizarse pruebas ante el temor de haber sido contagiados.